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Iconografías jurídicas. La Justicia y la crema de calzado

Hay objetos de
cultura popular relacionados con la Justicia y el Derecho que necesariamente
llaman la atención. Esta caja de crema –betún en crema – para el cuidado y
lustre del calzado –“para conservar y dar brillo al cazado– presenta varias
particularidades. ‘CREMA REGIA’ connota, en primer término, una preferencia
monárquica por parte del empresario –Fabricante DDS. Madrid– que la patrocinaba
o, en una semántica más abarcadora, asimismo la remisión mediante el uso de la
palabra ‘regio’, a lo que es majestuoso, fastuoso, admirable… No obstante, la
representación gráfica elegida para ello no utiliza la iconografía de la
realeza, o sea, de la autoridad real en majestad, sino la jurídica a través de
un acto de ejercicio jurisdiccional, simbolizada en distintos elementos
significativos del mismo, fácilmente identificables desde la ‘Cultura visual
del Derecho’, como son la espada o la balanza.

La hipótesis de mi
reflexión respecto de la publicidad de esta ‘CREMA REGIA’ está condicionada por
una pretensión epistemológica problemática. Es decir, no sé hasta qué punto la
hipótesis puede admitir una dinámica dialéctica de tesis y antítesis. Porque
aquélla si bien conjetura en su seno dos interpretaciones antagónicas, una lo
es en un sentido muy contenido y condicionado. Así, el patrono exhibía una
arrolladora y entusiasta admiración hacia ‘la Justicia’, al punto de acudir a
su grafismo más identificable para la promoción de su producto, o bien el
patrono exhibía un intenso desprecio hacia ‘la Justicia’ y sus quehaceres,
poniéndola a la ‘altura del betún’. Esta última, y antagónica interpretación respecto
de la anterior, es impugnable, porque ningún empresario proyectaría para
mensaje comercial de su producto un recado de descredito. En consecuencia, el
enfoque en esta publicidad de ‘CREMA REGIA’ promueve un punto de vista abierto
a la perspectiva fusionada por un grafismo entre lo
admirable de las funciones y ejercicio
jurisdiccional y del poder en majestad como máxima representación popular de la
dignidad real.

Creo que dedicar unos minutos a especular sobre
‘Cultura Popular’ y rasgos de iconografía jurídica es parte de una buena
instrucción en lo que vengo denominando ‘Cultura visual del Derecho’.
 
J. C. G.
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‘Jueces de Hecho’ y Ley de Imprenta de 1822

 
Los Jueces de Hecho, alumbrados por la Ley de Imprenta (1822), reunían entre sus facultades las de calificación de los delitos, especialmente el de injurias, cometidos por medio de la imprenta. Eran nombrados por votación de los Ayuntamientos constitucionales, para una anualidad, entre personas legas en Derecho, quienes así atendían a las circunstancias del caso y aplicaban criterios socio-morales.
 He adquirido este cartel, impreso en Barcelona el año 1822 para mi colección de impresos doceañistas y del Trienio liberal español. En años posteriores a su creación se reclamó, e impugnó también, sobre la posibilidad de que estos Jueces adquirieran mayor peso en el conocimiento de materias y tareas instructoras relacionadas con ‘hechos jurídicos’, así como presencia y relevancia en la formación de los Jurados.
 Los Jueces de Hecho, son un tema seguramente menor –amigos historiadores del derecho me corregirán cuanto haga falta– sobre el que no hallé grandes dedicaciones. Tal vez estas líneas despierten curiosidad y homenaje.
 
J. C. G.

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JOÃO GUIMARAES ROSA. TRADUCCIÓN Y AUTÓGRAFO

Hace
unos minutos he sustituido el ejemplar de Gran
serton: Veredas
, en la edición de Alianza, por la primigenia de Seix
Barral, del año 1967, en traducción emblemática de Ángel Crespo (1926-1995). La primera
traducción, por tanto, a lengua española de un texto cuyas dificultades lexicográficas
y semánticas lo acercan al ‘Ulises’ de Joyce. De ahí, los méritos que, por
excelentes resultados, deben reconocerse en todo a Crespo.

 
Ángel Crespo Pérez (1926-1995)

 

 Y ahora llevo esta nueva adquisición al lugar
que en mi biblioteca reúne parte de la creación literaria de Rosa y material de
crítica acumulado en años de visitas a «sebos» y livrarías en Brasil.
 En ese emplazamiento conservo una pequeña pero
sugestiva creación de Rosa; Tutaméia:
terceiras estórias,
editada por José Olimpo el año 1967, primera edición.
Justificar el calificativo de «sugestiva creación» es tarea fácil con
sólo leer el Prefacio, titulado ‘Aletría e Hermenéutica’.
 Pero sobre la coincidencia de fechas -1967- Tutaméia me ofrece el autógrafo de Rosa,
en dedicatoria al editor lisboeta Antonio de Souza-Pinto, suscrita en Rio de
Janeiro.
 
 
 
 Libro y autógrafo cruzaron el océano y una
mañana de soleado marzo los hallé en la Livraria de Paulo da Costa Domingos
(Rua Carlos Alberto da Mota Pinto. Lisboa) queriendo emprender viaje a Málaga.
 Y cómo o por qué negárselo.
 Aquí están, conmigo, yo feliz en su compañía y
todo tras lo sucedido; un poco -quiero figurarlo así- fruto del albur, aunque –también
lo reconozco- gestionado de tal manera levemente que la causalidad parezca
borrada, o siquiera borrosa.

 Adoro este modo de construir una biblioteca.
Al menos la mía.
 
J. C. G.
 
 
 
João Guimarães Rosa (1908-1967)