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PASIONES DE BIBLIÓFILO. JUAN MELÉNDEZ VALDÉS EN TIEMPOS DE OSCURIDAD

«Todas las penas
–escribió
Isak Dinesen (1885-1962)– pueden ser soportadas si se meten en una historia o cuentas una historia
acerca de ellas» [Ehrengard (1962),
trad. de Javier Marías, Barcelona: Bruguera, 1984, pp. 12-13).
Hannah
Arendt (1906-1975), por su parte, dedicó a Dinesen algunas páginas de su ensayo
Hombres en tiempos de oscuridad
(1968). Los tiempos de oscuridad y las historias, los relatos, las narraciones,
y la luminosidad. Yo trato de entrever la luz en medio de esta noche pandémica,
de su tenebrosidad y lobreguez, y el modo en que lo cuento, o así pruebo a
hacerlo, es a través de escritores de la Ilustración y algunos de sus libros.
Este es el caso de los
Discursos forenses (Madrid: En la Imprenta Real,
1821), del
poeta y jurista Juan Meléndez Valdés (1754-1817). Rescatarlo de mi
biblioteca me ha procurado albor y dicha.

La
lectura posible de los
Discursos, como a buen entendedor le alcanza con sólo lo
expresado en la fecha de su impresión, demoró hasta llegado el Trienio liberal.
Los quehaceres de Meléndez Valdés
reunidos en esta edición en –¡oh,
pequeños libros!; cuánto es que os debemos, pequeños libros
abarcan los años 1789 a 1802, y acomodan sus ilustradas
reflexiones en relación al ejercicio de la acusación fiscal en cinco causas
variopintas
–parricidio alevoso, muerte violenta, comercio
incestuoso, robo a imagen religiosa, abigeato– seguidas de dos discursos –sobre
prohibición de venta de jácaras y romances vulgares, por cuya lectura
personalmente tenía especial interés– sumado a otro dispuesto para el día de la
instalación y apertura de la Audiencia de Extremadura –que es de una lucidez
fuera del común respecto a la formación de un código civil y también del cuerpo
criminal– y dos dictámenes fiscales –uno relativo a haberse suscitado desórdenes
con ocasión de lucir algunas mozas como atuendo «basquiñas moradas», y otro
sobre ejecutoria en pleito de esponsales– finalizando el conjunto con el
titulado por los editores como ‘Fragmentos de un discurso
sobre la mendiguez’.
 
 

No dudo que la mera enunciación de tales contenidos –de fuerte tintura jurídica–
acaso conduzca camino del exilio a no pocos lectores. En tal caso, creo que
habrían errado en valorar la apariencia y de allí vagarían por sendas que, a su
fin, no les traerían tanto provecho como de no haberse apartado del camino
principal, incluso si tan aparentemente jurídico. Porque no hay página,
cualquiera fuere el asunto a que se sujete, donde no dejara Meléndez Valdés un
punto brillante para ganancia de lectores juristas y de quienes no lo fueran.
Esta es una de las ventajas más llamativas de leer a ilustrados, como
Jovellanos, Cabarrús, Campomanes, Martínez Marina o también el mismo Meléndez
Valdés.

E insistiendo en lo anterior, permítaseme ahora, y así les solicito me
concedan tal licencia, que en esta obra enfatice aquellos atributos ideológica
y profesionalmente más cercanos a mi condición de jurista. Los hallo por
doquier y respecto a la tarea de quienes se embargan en funciones
jurisdiccionales, de una manera muy inaugural ya en el caso de la acusación
seguida contra un tal Marcelo por ‘muerte violenta’ de su esposa, uno éste–como
más arriba ya dejé apuntado– entre los primeros discursos forenses recogidos en esta primera edición de 1821.
Un mar de vacilaciones sobre las circunstancias modificativas responsabilidad
penal que convierten a la narrativa judicial de esta acusación y la figura del
fiscal en el proceso como defensor de la Ley –»Abogado de la Ley, y órgano
continuo de sus decretos invariable» (p. 67), era el dictum forense aquellos días– en un memorable ejemplo de su
infrecuencia. Más deslucida me resultó la diatriba que nuestro autor procura
para jácaras y romances vulgares, producto de un evidente –y hasta axiomático,
diría yo– prejuicio que sin apocamiento alguno en cuanto a preferencias las
decanta por la poesía ‘culta’, sin conceder declaración mejorable o más mínimo
reconocimiento hacia la poesía ‘popular’.

Y de ahí en adelante iré a lo que más en profundo me conmueve de sus
iluminadores puntos de vista acerca de la formación jurídica en su época
suministrada por Universidades, sobre principios de elaboración de textos
legislativos y, finalmente, en torno a una ilustrativa fábula de la Ley.
Dispensen, también, si los pasajes elegidos son espaciosos, porque a pesar de
ello estorban.

Leo: «Hubo un tempo en que la ciencia del Magistrado se creía reducida
entre nosotros a los estrechos límites de distribuir la justicia privada,
lanzar á una familia, y autorizar á otra e una posesión, ó castigar el robo y
el homicidio sin indagar ss causas, ni buscarles en la política un remedio
seguro para en adelante precaverlos. Las ciencias que hoy conocemos, la legislación,
el derecho público, la moral, la economía civil, ó no había por desgracia nacido,
o estaban en su infancia censuradas y aun mal vistas, cultivadas por pocos y sobre
principios insuficientes. Las Universidades, el taller de la Magistratura con
los vicios de su ancianidad, adictas religiosamente á las leyes Romanas y á la
parte escolástica de estas mismas leyes, criaban por desgracia una juventud,
que entre mucho de gritos y sofismas se envanecía contenta en la estrecha
esfera de conocimientos estériles que en sus aulas se adquirían, y encanecía en
la toga sin salir, si me es dado decirlo, de los primeros elementos de la
verdadera Jurisprudencia» (p. 235-236). Tenía, pues, Meléndez Valdés una clara
percepción de la necesidad de proyectar políticas legislativas de prevención
criminal, que deberían conjugar con reformas del método y sistema iuspedagógico
porque competía a ‘las Universidades, el taller de la Magistratura’ –qué
bellísima imaginación de lo que debió acontecer, y ni hoy en día ha sucedido–
la misión de fundamental de esclarecer el cometido de concepto –»la verdadera
Jurisprudencia»–  al formar con nuevo
método y sistema igualmente nuevos juristas.

Y van ahora glosas sobre principios de Ciencia Legislativa, que han de
principiar con siquiera una breve acotación acerca del entonces presente estado
de nuestros monumentos legislativos. Meléndez escribe: «Abramos sino nuestros
códigos, y hallaremos a cada paso palpable esta verdad. Resoluciones de jurisconsultos
Romanos, ó rescriptos privados de sus Emperadores, leyes del siglo XIII, del
XIV, y lo que mas es hasta de la rudez primera de nuestra ilustre Monarquía,
sabias y acertadas entonces para nuestros padres, sencillos cuanto poco cultos,
pero insuficientes o dañosas á nuevos vicios y necesidades nuevas, que nos
cercan y asaltan por todas partes, rigen cada día nuestras mas solemnes
acciones, y decides pos desgracia de nuestra suerte y libertad» (pp. 253-254). E
insistiendo, también aquí: «Nuestros códigos son un arsenal donde todos hallan
armas acomodadas á su deseo y pretensiones: son como las armerías de los Reyes,
donde las piezas raras, llenas de orín y polvo de los siglos más distantes,
están unidas y se tocan; encierran leyes contra leyes, otras si objeto
determinado, leyes inútiles, insuficientes, enmendadas, suplidas, olvidadas;
todo, menos unidad y sistema; todo, meno principios y miras generales. El mal
no se conoce por inveterado y común; el cuerpo político abunda de códigos y
leyes acinadas, y cada día promulga leyes nuevas. Así anhela el hidrópico por
el licor que le mata, y aumenta los ardores de su sed con el agua misma con que
intenta apagarla» (pp. 261-262).

En cuanto a materia de contratos, tutelas testamentos, donaciones, etc.
queda dicho la mayor parte de la ansiada muda del utillaje entre los juristas que
abogan en causas civiles, la necesidad urgente de innovar que desprenden estas
líneas: «Casos en lugar de principios, raciocinios falsos autorizados como
dogmas legales, opiniones particulares erigidas malamente en leyes, doctores y
pragmáticos en contradicción, y el enredo y el litigio burlándose á su sombra
de la sencilla buena fe con descarada impunidad» (p. 257, ampliable todo lo
incluido en la nota a, p. 259).

Pero el Meléndez Valdés de alma jurídica más ardorosa y comprometida está,
sobre todo, en los exquisitos ropajes de que viste su visión en «la reforma
necesaria del Código criminal español» –»tan ardientemente deseada de los
Magistrados sabios como de los zelosos patriotas» (p. 257)– para defensa de
derechos individuales y de los del delincuente, con decidido rechazo a las
prácticas de la tortura como prueba judicial. Sus palabras son todavía
deslumbrantes: «Entre tanto jamás se aparte de nuestro corazón, viva y respire
con nosotros lo infinito que valen a los ojos de la razón y de la ley la vida,
e honor, la libertad de ciudadano; y que para preservar mejor estos preciosos
dones, con que le enriqueciera su Hacedor, vino y dobló gustoso la cerviz á la
imperiosa sociedad, mas sin por esto abandonar del todo ni cederle sin reserva
sus imprescriptibles derechos: que no toda acción mala es luego delincuentes:
que el hombre en no turbando el orden público con sus acciones ó palabras no
está en ellas sujeto a la inspección severa de la ley: que esta y el Magistrado
deben ser iguales é impasibles: que se degradan torpemente buscando el delito
por aminos torcidos: que la sorda delación envilece las almas, y quiebra y
despedaza la unión social en su misma raíz: que toda pena superior en sus
golpes a la ofensa es una tiranía, y no dictada por la necesidad un atentado:
que para producir sus saludables frutos debe ser siempre pronta y análoga al
delito. Y si alguna vez viésemos que la ley se aparta por desgracia de estos
sagrados e invariables axiomas; si la viésemos en contradicción palpable con la
primera y más fuerte, la de la conservación individual, exigir imperiosa de la
boca del reo la confesión de sus yerros para llevarle por ella al cadalso,
obligándole así a profanar mintiendo el augusto nombre de su inefable Autor, o
a ser asesino de si propio; si la viésemos arrastrarle con una mano bárbara al
potro y a los cordeles, y arrancarle entre el grito del dolor más acerbo ylas
congojas de la muerte una confesión inútil […]; expongamos unidos y con fiel
reverencia a los pies del trono español nuestras dudas y observaciones;
consultemos, Señores, y clamemos al buen Rey que nos ha colocado en estas sillas,
y acaso será obra de la nueva Audiencia de Extremadura la reforma necesaria del
Código criminal español tan ardientemente deseada de los Magistrados sabios
como de los zelosos patriotas.» (pp. 255-257).

Y tanto o más hermosos las exhortaciones dirigidas a los Alcaldes del
Crimen, a quienes llama «Ministros del rigor y la clemencia”», así como los preciosos
consejos donde no desconoce ni relega la compasión
hacia el delincuente, y más si encarcelado: “unid en vuestros juicios la humanidad
á la justicia; cerrad los oídos á la delación, y con ella a las venganzas y la división
de las familias; que mejor, es cierto, dejar alguna ve un exceso olvidado, que
abrir a la calumnia esta terrible puerta, y envolver á un inocente en las dudas
crueles de un juicio, fatal siempre por sus vejaciones y amarguras; mirad como
propio el honor sagrado de las familias; ved que gobernáis un pueblo honrado y
generoso. ¡Ah! jamás infaméis ninguno de sus hijos, jamás uséis en él de esta
terrible pena. Velad como padres sobre los pobres presos; respetad mucho su
libertad, puesto que la ley olvida al inocente; ocupadlos en esas cárceles, y
les aliviaréis, distraída su imaginación asustada, gran parte de sus
penalidades; sed tan exactos, tan diligentes, tan compasivos con su miseria,
como la justicia desea, y clama la humanidad a las almas generosas […]; y
nunca, nunca os olvidéis al juzgar sus criminales extravíos, de que son
hermanos vuestros, de que son infelices, de que acaso una fatalidad desgraciada
los hizo delincuentes.” (pp. 267-268). De donde, es más pretérita de lo que
tantas veces se declara aquel mal asignado origen del humanitario lema odia el delito y compadece al delincuente.
[Véase mi trabajo «
Odia el delito, y compadece al delincuente (Memoria de
Correccionalismo, Antropología cultural
y Literatura popular)», en Elementos de Juicio. Temas constitucionales,
V, 17, 2011 (Bogotá D. C. Colombia), pp. 105-123. Asimismo, en mi libro El escudo de Perseo. La cultura literaria
del Derecho
, Granada: Comares, 2012, pp. 73-87].

Juan Meléndez Valdés (1797 date QS:P571,+1797-00-00T00:00:00Z/9), por Francisco de Goya
Y termino. Juan Meléndez Valdés regala en su mencionado Discurso
de 1791 con motivo de la erección de la nueva Audiencia de Extremadura una
sencilla y breve fábula, Fábula de la Ley
quisiera yo llamarla aquí, que bien aprovecha contra quienes se alzan cual «tirano
odioso en cada hombre», tratando de «doblar sus iguales á su injusta voluntad, sacrificados
á sus antojos o á sus desmedidos deseos». Dice:

«Entonces habló la ley por la primera vez alzándose como señora sobre todos;
y señalando á cada uno con el acuerdo más prudente el lugar que debiera llenar
en el cuerpo social, intimándole en él sus derechos y obligaciones, les dijo
con imperiosa voz:
«Tú mantendrás este lugar; mi brazo te protegerá; y al que asaltare tu
inocencia, castigaré severa con una pena igual á su delincuente transgresión:
la ofensa pública será la medida de mis crudos escarmientos, y con ello apagaré
en los corazones el fatal veneno de la pasión que los deprava.
»»

Fábula que no ahorra de amarga docit:
«Por desgracia no siempre usó la ley de este sagrado y purísimo lenguaje; y
obra del hombre y de sus escasas luces no siempre señaló con el dedo de la
incorruptible justicia los límites de su seguridad y libertad á cada ciudadano»
(pp. 251-252).

Y saben ya quienes entre mis lectores hubieren alcanzado estas últimas
líneas el porqué de mi alivio, y también de mi desahogo, en estos
tiempos
de oscuridad, merced a historias, relatos y narraciones. Y como yo trato de entrever –y así
dije al comienzo de estos párrafos apenas más que hilvanados– la
luz en medio de esta noche pandémica, de su tenebrosidad y lobreguez, y el modo
en que lo cuento, o así probé hasta aquí cuanto mejor supe y se me dio hacerlo,
buscando manera de valerme en la luminosidad de algunos de nuestros escritores
de la Ilustración y del fulgor que alumbra en sus libros.

J.
C. G.
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La actualidad ilustrada. Juan Meléndez Valdés (1754-1817), hoy

«que no toda acción mala es luego delincuente: que el hombre en no turbando el orden público con sus acciones ó palabras no está en ellas sujeto a la inspección severa de la ley».
Juan Meléndez Valdés, Discursos forenses, Madrid: En la Imprenta Real, 1821, p. 255.

 
 Juan Meléndez Valdés (1797), por Francisco de Goya
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CÓMO DECIR LO QUE DEBE DECIRSE, SIN MALEDICENCIA

Dedicado a Marlaska, que me estará viendo y oyendo

José Echegaray (1832-1916), que fue nuestro primer Premio Nobel de Literatura allá por el año 1904, ya había escrito a esa fecha un sonoro drama en verso que tituló El gran Galeoto (1881). De allí esta estrofa:
Contra las olas del mar
luchan brazos varoniles
contra miasmas sutiles
no hay manera de luchar
 
El genio de gente maledicente que en este país siempre hubo, introdujo un tenue cambio y, a modo de bulo, resultó que donde decía miasmas sutiles, se vino a decir guardias civiles. Por tanto:
 
contra guardias civiles
no hay manera de luchar
 
Sin negar la trascendencia de tales mutaciones para con los derechos de autor, hoy -sin duda más que nunca hoy- su relevancia es toda para los derechos y libertades de expresión e información.
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Libertades y Estados ‘emergentes’ de alarma. Una cita

“Me asusta la rapidez con que las personas se acostumbran a las injerencias en su libertad.”


Peter Schneider, … Ya eres un enemigo de la Constitución. La inesperada ampliación del acta personal del profesor Kleff (1975), trad. de Ruth Zautner, Barcelona: Edit. Montesinos, 1982, p. 84-85.
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Literatura y Ley Fundamental de Bonn. Algún memento para algún olvido

El año 1983 Peter Häberle (1934-) presentó
su trabajo La Constitución de los Literatos [Das Grundgesetz der Literaten. Der Verfassungstaat im (Zerr-) Spiegel
der Schönen Literatur,
Baden-Baden: Nomos, 1983] donde aborda la relación de poetas,
narradores e intelectuales alemanes con la Ley Fundamental de Bonn de 1949, y
cuyo título en lengua germánica –como se observa– no ocultaba reflejos ‘distorsionados’.
El elenco de autores a los que Häberle acudió fue representativo, como asimismo
las conclusiones derivadas del análisis. Desde posiciones como la de Rolf Hochhuth
«Es un cuento que la República Federal sea un Estado de Derecho» (“Die
Hebamme.
Eine Komödie“, en Die Hebamme. Komödie. Erzählungen.
Gedichte.
Essays, Reinbek bei Hamburg:
Rowohlt, 1971, p. 113– a otras, aunque críticas, mucho más conciliadoras, que
le permitirán concluir que la literatura alemana raramente presentó una crítica
total al Estado de Derecho.

Años más tarde, en juicio más matizado, aún
le cupo precisar: “Con todo, muchas de las reformas propuestas por el legislador,
coreadas desde la euforia de los literatos de izquierda, al encontrar una
resistencia en el Tribunal Constitucional renovó los recelos de estos escritores
hacia el sistema constitucional en su conjunto. Fueron objeto de discusión: la
limitación de las actividades políticas sobre la base de la sentencia del
Tratado Fundamental29 , el estatuto de los profesores en la Escuela secundaria,
la reforma del artículo 218 del Código Penal, la reforma del servicio militar y
conflictos comparables a decisiones anteriores –como el juicio sobre la consulta
popular o el juicio de las escuchas– que dan la medida de una legislación
alternativa en el Estado Constitucional y en cuya defensa fueron a la par las
jóvenes generaciones y la izquierda literaria con su tradición utópica y
espiritual. El ensayo de estos modelos utópicos (y supuestamente mejores) no
fueron admitidos.” (Peter Häberle – Héctor López Bofill, Poesía
y Derecho constitucional. Una conversación
, Barcelona: Fundació Carles Pi i
Sunyer, 2004, pp. 55-56. Asimismo,
Peter Häberle – Héctor López Bofill,
Poesía y Derecho constitucional. Una conversación, Lima: Tribunal
Constitucional del Perú, 2015, pp. 61-62
).

En todo caso, quedó ajeno a la lectura y
valoración del maestro Häberle una obra que, adquirida en la Librería Antonio
Machado de Madrid hará no menos de tres años y ahora aprovechando las actuales circunstancias,
he releído durante estos últimos días con enorme beneficio. Se trata de …
Ya eres un enemigo de la
Constitución. La inesperada ampliación del acta personal del profesor Kleff
(trad. de Ruth Zautner, Barcelona: Editorial Montesinos, 1982: Schon bist du ein
Verfassungsteind
, Berlin:
Rotbuch Verlag, 1975, en su edición original), de Peter
Schneider. Es muy cierto que parte, y no
menor ni insustancial para la trama, casi kafkiana, de los avatares del protagonista
en la tramitación del ‘acta personal’
bien podrían inscribirse en el cúmulo de insatisfacciones constitucionales de
la izquierda radical a que la matización de
Häberle en 2004 hacía
alusión.  Pero no sólo y, desde luego, no
suficientemente.
 
 
Peter Schneider (1940-)

 


En la novela –de estructura
epistolar entre un 4 de mayo y un 2 de octubre– se contiene una primera
referencia nada irrelevante a mi entender. Allí donde se lee: “Se puede decir
cuántas veces se quiera: antiguos jurisconsultos nazis, que entonces protegieron
al Estado nazi, están presentes ahora, cuando la Constitución debe ser
protegida de nosotros. Y no pasa nada, absolutamente nada.”(pp. 55-56). Y, a
continuación, esto otro: “De todas formas, resultaba imposible encontrar
todavía a algún nazi convencido. Cuando se preguntaba se tenía la impresión de
que nuestros padres habían sido todos luchadores resistentes. Así que renuncié
a plantear siempre las mismas preguntas, respondidas desde hacía mucho tiempo. Al
parecer no se trataba de superar este pasado, sino de olvidarlo. Pero cuando
ahora, los insignificantes nazis empiezan a fisgonear en el credo político de
los hijos de los nazis que no quisieron ser como sus padres, me aferro a la
pregunta que se me ocurrió en la escalera, poniendo el acento en el «ustedes»:
«¿Cómo se les ocurre plantearme preguntas sobre mis convicciones, precisamente
a ustedes?».” (p. 57).
Y asimismo,
este párrafo: “Paralelamente, el colega se sorprendía de que el aludido hubiera
empleado en esta nueva escuela a un maestro nacionalsocialista que durante el Tercer
Reich, como rector de nuestra escuela, había expulsado a la mitad del
profesorado, entreellos al autor de la carta. En relación cn esto, el colega
expresaba su sospecha de que no era por casualidad que el decreto contra los
radicales hubiese sido publicado precisamente en un momento en que por
cuestiones de edad ya no existía peligro alguno de que pudiera aplicarse a
nacionalsocialistas” (p. 75). O también este otro: «los profesores de derecho nacionalsocialista que redactaron este comentario [Sólo puede ser nombrado funcionario aquél que junto a la capacidad para el cargo ofrezca la garantía de que en todo momento, incondicionalmente (es decir, sin ‘peros’), defienda al Estado nacionalsocialista], después de 1945 volvieron a exigir la garantía de defender en todo momento el orden constitucional demócrata-liberal» (p. 100).

Estos
fragmentos, y algún otro momento preludiar que los prepara, son expresivos de
una etapa de la cultura jurídica germánica contemporánea que, por antecedente o
consecuente, han estudiado y colaborado a difundir en su mejor conocimiento algunos
destacados colegas de mi disciplina.  
Así, durante
2016 se publicaron en España dos importantes trabajos sobre el Derecho nazi.
Recuerdo aquí Creer en Hitler. El triunfo de la fe y la sumisión sobre la
libertad
(Sevilla: Aconcagua Libros, 2016, 402 pp. ISBN: 788494504914), de
Carlos Alarcón Cabrera, o la traducción de Bernd Rüther en Derecho
degenerado. Teoría Jurídica y juristas de cámara en el Tercer Reich
(Madrid:
Marcial Pons, 2016, 245 pp. ISBN: 9788491230687), a cargo
de Juan Antonio García Amado. Y para 2018, la excelente monografía de Antonio
Manuel Peña Freire, Legalidad y orden
jurídico. El debate sobre la legalidad del exterminio nazi
(Barcelona:
Atelier, 2018, 258 pp.
ISBN 9788416652921).

… Ya
eres un enemigo de la Constitución
, de Peter Schneider no es un producto
literario, desfigurado o no tanto, reflejado en el espejo de la Constitución
alemana de 1949 –Ley Fundamental para la
República Federal de Alemania
(Grundgesetz
für die Bundesrepublik Deutschland
)– sino una condensación en el cristal de
su legalidad capaz, no obstante, de transparentar, a pesar de su calculada
borrosidad legitimante, una imprecisa legitimidad aún entonces deudora de ese período
de Derecho nazi que constituyó una auténtica ciclogénesis explosiva en la
Cultura jurídica europea.

En lo demás, no faltan referencias –cuyo
empleo produce incomodad entre no pocos constitucionalistas del 49– a la Constitución de Weimar (1919) y al sistema
de juramento de fidelidad del funcionariado (art. 130, párrafo 2), de muy superior
diseño técnico y neutralidad ideológica.  


J. C. G.
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Direito, Literatura & Cinema em Brasil

Sentir o Direito: pesquisa e cultura
jurídica na interação com cinema e literatura

Sara
Alacoque Guerra Zaghlout; Paulo Thiago Fernandes Dias; Vicente de Paulo
Barretto (Orgs.)

Porto
Alegre, RS: Editora Fi, 2020, 382 pp.

ISBN:
978-65-81512-70-5

 
Esta obra coletiva contempla o trabalho
intelectual de pesquisadora(e)s e profissionais do Direito, dentre
professore(a)s com anos dedicados à docência do ensino jurídico superior, em
nível de graduação e de pós-graduação, vindo(a)s dos mais diversos cantos do
Brasil. O livro então faz parte do gênero dedicado à interação entre produções
científicas e artísticas, no caso, Direito, Cinema e Literatura. Diante da
liberdade conferida à(ao)s autore(a)s para definição de seus objetos de estudo
e dos referenciais culturais tomados como base para seus trabalhos, o público
recebe vinte capítulos muito bem desenvolvidos e que discutem temas caríssimos
à compreensão das dinâmicas relacionadas ao Direito. Trata-se, provavelmente,
do primeiro de muitos valiosos volumes de uma coleção, já que o formato
“Direito, Literatura & Cinema” é um verdadeiro sucesso.
 
 

Apresentação
………………………………………………………………………………………………
13
Prefácio
………………………………………………………………………………………………………
15
Álvaro Oxley Rocha
Prefácio
………………………………………………………………………………………………………
19
Wilker Batista Cavalcanti
1
………………………………………………………………………………………………………………..
21
A crônica de uma morte
anunciada em Gunther Teubner e o papel dos atratores na
articulação do direito
regulatório na globalização
Bernardo Leandro Carvalho
Costa
Leonel Severo Rocha
2
……………………………………………………………………………………………………………….
36
Django Unchained” como
instrumento de facilitação para considerações
bourdieusianas sobre a
sociedade brasileira
Caroline Liebl
3
………………………………………………………………………………………………………………..
53
Uma leitura de “O Velho e o
Mar” em torno ao estado democrático de direito
Celito De Bona
Ricardo Canan
4
………………………………………………………………………………………………………………..
74
Mitologia e direito:
aproximações entre direito e literatura em foco
Clarice Beatriz da Costa
Söhngen
5
……………………………………………………………………………………………………………….
87
O direito à memória e à
verdade e o futuro distópico de Blade Runner, o caçador de
androides
Dailor
dos Santos
6
………………………………………………………………………………………………………………
114
Dungeons and Dragons à
brasileira: Mestre dos Magos e o realismo jurídico do
ministro Luís Roberto Barroso
– debates acerca do indulto presidencial e a ADI 5874
Isaac Ronaltti Sarah da Costa
Saraiva
7
………………………………………………………………………………………………………………
134
“Trust” como exemplo para
breve análise das organizações criminosas na exploração
sexual de crianças
Jéssica Painkow Rosa
Cavalcante
Liziane da Silva Rodríguez
Maiqui Cardoso Ferreira
8
……………………………………………………………………………………………………………..
147
A concha, o fogo e a carcaça:
Interlocuções entre o Direito Penal e a literatura de O
Senhor das Moscas
Fernanda Miler Lima Pinto
Jéssica Painkow Rosa
Cavalcante
Liziane da Silva Rodríguez
9
………………………………………………………………………………………………………………
165
Carandiru: comentários acerca
da exclusão de classes e do princípio da capacidade
contributiva
Liziane da Silva Rodríguez
Jéssica Painkow Rosa Cavalcante
Fabiano Manzini
10
…………………………………………………………………………………………………………….
180
Diálogo entre filosofia,
literatura e sociedade: a sinfilosofia como aporte para uma
educação ética-estética na
cidadania
Maiqui Cardoso Ferreira
Raíssa M. A. R. de Melo
11
……………………………………………………………………………………………………………..
195
Habermas, Ishiguro e STF:
diálogos entre direito, literatura e distopia
Marcelo Beckhausen
12
…………………………………………………………………………………………………………….
210
Uma breve análise do fenômeno
do ativismo judicial: o fator Humpty Dumpty no
direito e a (in)aplicabilidade
do art. 489 do código de processo civil a partir da crítica
hermenêutica do direito
Guilherme Augusto De Vargas
Soares
Maria Eduarda Vier Klein
Luis Felipe Leão Saccol
13 …………………………………………………………………………………………………………….
231
A obra “Como as democracias
morrem” e o romance em cadeia da democracia
brasileira na sociedade em
rede
Patrícia Adriani Hoch
Bianca Larissa Soares de Jesus
Roso
14
…………………………………………………………………………………………………………….
257
Os impactos da quarta
revolução industrial para a tutela de direitos da
personalidade: o episódio
“Toda a sua história” em Black Mirror e suas
representações
Patrícia Adriani Hoch
Bianca Larissa Soares de Jesus
Roso
15
……………………………………………………………………………………………………………
278
Desdêmona e a tragédia na obra
de Shakespeare: feminicídio e violência contra a
mulher
Paula
Yurie Abiko
16
……………………………………………………………………………………………………………
288
Narativa literária e narrativa
jurídica: quem narra é quem define?
Paulo Silas Taporosky Filho
17
…………………………………………………………………………………………………………….
301
A colidência entre os modelos
de Juiz Wargrave e o das garantias: um estudo sobre a
imparcialidade judicial
Paulo Thiago Fernandes Dias
Sara
Alacoque Guerra Zaghlout
18
…………………………………………………………………………………………………………….
318
A teoria do Labelling
Approach
no filme “O experimento de aprisionamento de
Stanford”
Rosália Maria Carvalho Mourão
Juliano De Oliveira Leonel
19
……………………………………………………………………………………………………………
336
Reflexões jurídico-penais
sobre o crime de estupro a partir da obra “Laranja
Mecânica”
Paulo Thiago Fernandes Dias
Sara Alacoque Guerra Zaghlout
20……………………………………………………………………………………………………………
358
A Antígona de Sófocles ou os
fundamentos da ordem jurídica
Vicente
de Paulo Barretto
Sobre as autoras e os autores

 
 
XXX–XXX
 
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CONSTITUCIÓN, SIN QUITAR NI PONER UNA SOLA LETRA

 
Siento especial predilección por la imprenta doceañista y su alongamiento durante el Trienio. La atmósfera política y social entre liberales y serviles fue, a mi juicio, semejante en mucho a una guerra civil.
El relato de esa época -1812 a 1823- conjura el miedo y, como puede, sortea las tormentas de la venganza.
Hoy leí un pasquín de 1821; una circular de un gobierno superior provincial, firmada como actuario por quien así me ha descubierto a un notable protagonista de cultura jurídica en el s. XIX, y cuya identidad me reservo para otro momento.

 El texto dice: «vivid prevenidos como hasta ahora, y desechad las sugestiones (…) No oigáis otras voces que las de CONSTITUCIÓN y sólo CONSTITUCIÓN (…) Estad alerta y tened presente que hay muchos enemigos encubiertos de este precioso CODIGO: bajo cualquier aspecto que se presenten no los oigáis; sólo quieren vuestra desgracia y la ruina de nuestra Patria. CONSTITUCIÓN, sin quitar ni poner una sola letra».
Siento el escalofrío de la época y la ilimitada admiración hacia ese ‘Patriotismo de la Constitución’ que hoy nos parece tan ajeno.
 
J. C. G.
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Decir no. El Imperativo de la Desobediencia, de Javier de Lucas. Novedad bibliográfica

Javier de Lucas
Decir no. El Imperativo de la Desobediencia
Valencia: Tirant lo Blanch, 2020, 334 pp.
ISBN: 9788413369792

Son los nuestros tiempos de protesta y desobediencia, hasta el punto de que se llega a hablar de una «política de desobediencia», de la necesidad de desobedecer, como estrategia encaminada a limpiar de excrecencias autoritarias a nuestras maltrechas democracias. Esto se pone en relación con el argumento que sostiene que la calidad de la democracia se mide en buena medida por su capacidad para albergar el disenso y por el tipo de respuesta que ofrece frente a las manifestaciones de ese disenso, desde la objeción individual por razones de conciencia frente a un mandato jurídico hasta al ejercicio público y colectivo de la protesta e incluso de la desobediencia. En lugar de la penal como única respuesta, el reconocimiento de la justificación de la desobediencia. ¿Con qué alcance? Sabemos por amplia experiencia que las contradicciones entre los mandatos jurídicos y el imperativo de la conciencia individual son ineliminables y aún más en sociedades plurales y abiertas. Por eso, pueden multiplicarse los casos en que se excepciona individualmente la aplicación del mandato legal en atención a esa contradicción. Pero por admirable que pueda ser la noble exigencia de seguir el dictamen de la conciencia, no es suficiente de suyo para modificar el mandato de la ley cuando este cuenta con el respaldo de la voluntad de la mayoría de los ciudadanos: no cabe pretender que las exigencias de mi conciencia puedan imponerse a la mayoría de los ciudadanos como un deber. Modificar o incluso anular el mandato de la ley es el objetivo de otro tipo de disidencia, la de carácter colectivo y público, la que inspira lo que se denomina «derecho a la protesta» e incluso derecho a la «desobediencia civil». Es más, cabe incluso decir que estas manifestaciones de desobediencia serían incluso exigencias de una noción de ciudadanía activa, participativa, que toma en serio la democracia como acción de resistencia activa, de lucha por los derechos y por los intereses comunes. Estaríamos así ante el supuesto de la desobediencia como imperativo democrático. Ya no se trataría solo de decir no, sino de decirlo juntos y para hacer algo más que indignarse u oponerse. ¿Es lícita, por democrática, cualquier manifestación de ese derecho a la protesta, aun cuando lleva a enfrentarse con la legalidad, a su vez democrática? ¿Cabe hablar de un derecho de desobediencia incluso violenta, como legítima defensa frente a mandatos jurídicos que se descalifican a su vez como violencia institucional?
 

ÍNDICE
PRÓLOGO
Capítulo Primero
LA OBEDIENCIA, CONCEPTO LÍMITE
1.    Tiempos de resistencia, tiempos de desobediencia      
2.    Humanos, porque desobedecemos: autonomía y obediencia      
3.    El riesgo de la obediencia ciega del hombre ordinario      
PRIMERA PARTE
CIUDADANÍA, DESOBEDIENCIA Y DEMOCRACIA
Capítulo Segundo
SOBRE EL FUNDAMENTO DE LA OBEDIENCIA EN LAS SOCIEDADES DE LA «DIVERSIDAD PROFUNDA»
1.    La experiencia de la crisis y la necesidad de una nueva «gramática de la democracia»      
2.    Los principales retos de la democracia hoy, son los del pluralismo inclusivo      
3.    Sobre el umbral de exclusión que pueden tolerar las democracias: tomar en serio la universalidad de los derechos      
4.    De nuevo sobre la dificultad de la democracia en sociedades multiculturales      
Capítulo Tercero
«NUEVA CIUDADANÍA», DEMOCRACIA Y DESOBEDIENCIA
1.    «Nueva ciudadanía»: una nueva gramática social y una nueva gramática de la democracia, para superar una noción de ciudadanía caduca      
2.    ¿Qué ciudadanía? ¿Qué demos?      
3.    Nuevas formas de articulación de la ciudadanía: de los movimientos a las redes sociales      
4.    Crisis social y revuelta: las revueltas de la banlieue en 2005      
SEGUNDA PARTE
RESISTENCIA, PROTESTA Y DESOBEDIENCIA CIVIL
Capítulo Cuarto
SOBRE LA DESOBEDIENCIA, PARA QUE SEA CIVIL (I): DEL DERECHO ORIGINARIO, A LA ESTRATEGIA DE RESISTENCIA Y LA POLÍTICA DE DESOBEDIENCIA
1.    Introducción      
2.    Del derecho (originario e individual) de resistencia frente a los decretos del tirano al derecho a la protesta como derecho originario y fundante de la democracia      
3.    La doctrina contemporánea sobre el derecho a la protesta y la desobediencia civil en democracia        194
4.    ¿Existe el derecho a la desobediencia civil?      
5.    ¿Una desobediencia civil global o transnacional? El imperativo de la desobediencia en la fase crítica del proceso de globalización      
6.    Coda: sobre el límite de la DC en la lucha por los derechos y por la democracia      
Capítulo Quinto
SOBRE LA DESOBEDIENCIA, PARA QUE SEA CIVIL (II): LA POLÉMICA EN ESPAÑA SOBRE EL DERECHO A LA PROTESTA Y LA DESOBEDIENCIA CIVIL
1.    Una aproximación al recurso a manifestaciones de desobediencia civil en la España reciente        231
2.    La campaña de DC por la sanidad universal y en solidaridad con el derecho a la salud de los inmigrantes irregulares. El fenómeno de la «criminalización de la solidaridad»      
3.    No toda desobediencia es DC, aunque reclame ese título. Sobre la reivindicación de la DC por parte del movimiento secesionista en Cataluña      
Notas de los capítulos      
Recomendaciones de lectura      

Javier de Lucas, catedrático de Filosofía del Derecho y Filosofía política en el Instituto de Derechos Humanos de la Universitat de València y senador por Valencia en la XIV legislatura, como independiente en las listas del PSPV-PSOE.

Ahí la nobleza de los argumentos en contra, incluso, y sobre todo, los de quien escribe asumiéndose en sus límites argumentativos porque quien escribe no está solo, sino que se siente partícipe de las contradicciones de la tribu: «Ya no se trata solo de decir no. Se trata de decirlo juntos y para hacer algo más que indignarse u oponerse»
 
Alfons Cervera, ‘Con la palabra por delante’, Posdata, 11 de abril 2020
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La Ciudad y sus Librerías. Disipaciones que descaminan de Alzheimer el plano de nuestros pasos

Hoy hallé estas dos imágenes de la Papelería y Librería Denis, situada en la zona centro de Malaga. Estoy seguro que ellas complacerán a mis amigos Antonio Checa Gómez de la Cruz y Mará Jesús Molina Caballero. Las traigo aquí porque fui cliente de Denis desde mi llegada a la ciudad el año 1980. No muchos después hubo de cerrar.
Recuerdo que en la segunda planta había un espacio en el que bajaba la altura del techo y era allí, no sin previa autorización, que podía consultarse casi la totalidad del fondo editorial de la bonaerense Losada. Fue esto para mi un lujo y adquirí traducciones de Faulkner en títulos como Mientras agonizo o ¡Absalón, Absalón! Recuerdo perfectamente el día de la compra de éste, a pocos del cierre definitivo. Estaba expuesto en aquella zona de cielo bajo, cuyo limitado acceso lo era aún más, delimitado por una cinta colocada a modo de advertencia de posible accidente por desprendimiento del techo. Sí, una metáfora; se venía abajo el cielo protector que Denis había sido para muchos lectores malagueños. Y Denis desapareció, en el crepúsculo empresarial de alguna tarde que no vería en el mañana otro amanecer.
Leí ‘Absalón, Absalón!’, un relato -cuatro en realidad- formado en ausencia de hechos, o mejor dicho, una historia carente de información del evento, porque los narradores no disponen de ella. Al terminar de leer reflexioné sobre esa estructura. Es posible en esas circunstancias ser objetivos al contar sobre algo que sucedió, o no y, de haber sucedido, cómo? Es decisiva la objetividad del narrador, de la narración? Llamamos objetivo a lo que depende de la disponibilidad de datos fácticos?
Estas y otras interrogantes han acompañado a mi investigación en el campo de la narratologia y de lo que desde hace más de tres décadas comencé a llamar y desenvolver como «narrativismo jurídico’.
Pero la historia que ahora escribo sí tiene datos, y al montar aquí su relato -o al menos uno de los posibles- la Papelería y Librería Denis ha sido, en gran parte -la mejor parte- ocasión para narrarla.

 J. C. G.
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Etienne de La Boétie y la Amistad

Etienne de La Boétie (1530-1563)

«Sólo en la igualdad florece la amistad, cuya andadura siempre es igual y nunca cojea».
Etienne de La Boétie
Discurso de la servidumbre voluntaria (1548)
(Por Ms. de Mesmes. Ed. de José de la Colina, Madrid: Tecnos, 2010, p. 101).