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LLEVAR LA CONSTITUCIÓN A LAS PLAZAS

 Restablecimiento constitucional de 1820

 «A las cuatro de la tarde del mismo dia 10 [de marzo de 1820 ] se reunó un concurso inmenso delante de las casas de la Junta de Gobierno y del ayuntamiento [de Sevilla] pidiendo a voces: la Constitución y que se fijase en la plaza la antigua lapida, dando al sitio el nombre de aquel deseado Código. Comisionó la Junta a dos ministros de la audiencia para que manifestasen al ayuntamiento lo conveniente que sería, á fin de evitar desordenes y restablecer la tranquilidad, que tomase una pronta resolución, y el ayuntamiento publicó efectivamente la Constitución desde los balcones de su casa, mandando poner interinamente en el mismo sitio que antes ocupaba la lápida, un rótulo que decía Plaza de la Constitución.»
GACETA EXTRAORDINARIA DE MADRID, Núm 43, del viernes 17 de marzo de 1820

 José Navarro Lloréns (1867–1923) Plaza de la Constitución de Sevilla (s.d.)

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London, socialista y poeta

Jack London

El sueño socialista y otros poemas (bilingüe)

Trad. e introd. Jesçus Isaías Gómez López

Visor
de Poesía, 2019, 218 pp.

ISBN:
9788498953572

Jack London (1876-1916) empieza aescribir poesía en mayo de 1897, a los
veintiún años de edad. Desde entonces, el proceso lírico, mediante versos
sueltos, estrofas y poemas completos, estará presente a lo largo y ancho de su
carrera como novelista, ensayista y autor de relato corto. El London
más ambiciosamente poético lo encontramos entre 1897 y
1899, cuando a los veintitrés años de edad, ya ha compuesto y publicado la
mayoría de sus poemas. La incursión de London
en la poesía no es fortuita, sino fruto de una decisión personal, como apuesta
profesional, cuando, en mayo de 1897, compone el poema «Effusion», que
inicia su corta aunque vibrante carrera poética. En la poesía de London se advierten la diversidad y
disparidad de asuntos nacidos del plano más íntimo y existencial de un joven
poeta que aspira a hacer de la poesía la herramienta literaria y vocacional con
la que convertirse en una figura crucial del promisorio ideal socialista de fin de siècle, puesto que London es
consciente de la fuerza e influencia del socialismo como discurso social en los
foros y escenarios intelectuales y artísticos de su época. Por la poesía de
London transitan motivos y asuntos existenciales, pero también cotidianos,
donde la religión, la sociedad, el amor y la historia responden a la actitud de
un joven poeta con su cultura, en parte americana y en parte también europea,
creando así un juvenil manifiesto literario con forma de collage lírico, donde
una simple anécdota es capaz de entrañar el dramatismo propio de procesos
líricos mucho más maduros. En la poesía de London conviven sin fisura el pesimismo y el optimismo, la nota
hilarante y el apunte trágico, el suicidio y la euforia, el sarcasmo y la
alabanza, como emociones y actitudes de un sujeto lírico que sabe que la
poesía, de la nada, crea su propio mundo.

 

Jack London State Historic Park, Photo

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Ficción y Derecho. Universidad de Buenos Aires

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POESÍA Y DERECHO MILITAR

La poesía militar es a
la Poesía lo que
la música militar es a la Música…?

Golso con interrogante a Groucho Marx en
uno de sus breves –“La justicia militar es a la justicia lo que la música militar es a la música– para comentar este hallazgo, mientras
sigo en camino –como el camino de las baldosas amarillas con descubrimientos
que me maravillan–página a página, sobre VERSEAR CON EL DERECHO, cada día de
este verano.

Toca ahora –a toque de rancho y
provisiones– Poesía y Derecho Militar.

Este es uno de los ejemplos: Nicolas de
Castro Alvarez, Axiomas militares ó Maximas de la guerra cuyo comento es la
historia compuestas por…
Madrid: Miguel de Burgos 1815.



Está en verso

Su editor –que reserva el nombre– halló el manuscrito hacia 1799,
en América Occidental, e incorporado cuando la Revolución en España,  estuvo
prontos a perderse junto a otros papeles si no es por el cuidado del salvamento
de su hermano, el teniente coronel Fermín José Bailin, quien los envió en 1810 a la Península.

Una copia leyó aquí, y aprobó para
publicar, el Capitán General Marqués de la Romana, que no ocultó en los versos
del oficial “alguna incuria, ó poca lima”.

El coronel Castro Álvarez (1710-1772) fue, aun con
todo, uno de los escasos oficiales del Ejército que buscaron “la mayor ilustración
militar”.


Nicolás de Castro Alvares Maldonado
(1710-1772)

Imagen traída Eduardo Arcila Farías, Historia de la Ingeniería en Venezuela,
1961


No es el único caso de versificación
atinente al Derecho militar, pues hubo otro caso de empeño en versear con ordenanzas y
obligaciones desde el soldado al capitán, dando el numen para armas tanto de
infantería como caballería.  Corría entonces
el año 1842.



J. C. G.

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Aquello de los Doctorados era un ‘poema’

Rancia es la tradición de nuestra Universidad que, plegando a la influencia del Gobierno de turno, ha sido generosa en la dación de títulos doctorales, haciendo del ‘poema’ de las maestrías (masters) cosa de arte menor.

He aquí un ejemplo de cuando en la Regencia el Presidente del Consejo de Ministros de España podía borlar a sus ministros. La décima espinela –obsequio de Málaga a las arquitecturas estróficas- seguida de otra -de nueve versos que no me encaja alguna conocida-nos pone en evidencia lo que, por mañas del extremeño Álvaro Gómez Becerra (1771-1851), la Universidad de Sevilla concedía para uno de sus naturales, Manuel Cortina y Arenzana (1802-1879), también Ministro de Gobernación por entonces, lo que debía ser un mérito académico excelente.
Los versos son de ayer, 1841, pero todavía hoy retumban. ¿Será la fuerte rima?

La Ilustre Universidad
de Sevilla, ha regalado
dos borlas de doctorado (1)
á Cortina; y en verdad que ,
elevado á dignidad
de ministró y de regente,
no parecía decente
quedase en bachillería,
y en clase de vocería
sugeto tan eminente.

Si las borlas repartiera
con su amigóte Becerra
(muy cercano de su tierra)
acaso merced le hiciera,
aunque escusado le fuera;
que en punto á licenciatura

no cede el de Extremedura:

ni ley, ni Constitución

le harán entrar en razón;

tiene  cabeza muy dura(*)
 

Álvaro Gómez Becerra (Palacio del Senado de España)

Manuel Cortina y Arenzana

Retrato como decano del Ilustre Colegio de Abogados de Madrid, en 1856

por Federico de Madrazo, 1815-1898

(*) D. F. R., Resúmen histórico del pronunciamento del 1o. de setiembre de 1840: Decretos
del nuevo gobierno, y resoluciones de las nuevas córtes en su 1a. legislatura
de 1841, con un apéndice que refiere el viage que, á la salida de España, hizo
la reina ex-gobernadora, Opúsculo escrito por…
Palencia: Imprenta Santos y
Compañía, 1841, p. 20-21.

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De Senectute, por Martha C. Nussbaum

Martha
C. Nussbaum/ Saul Levmore

Envejecer con sentido

Conversaciones sobre el amor, las arrugas
y otros pesares

Trad.
de Antonio Francisco Rodríguez Esteban

Barcelona: Ediciones Paidós,
2018, 352 pp.

ISBN:
9788449334405

 

No todos envejecemos igual, pero podemos
aprender de experiencias compartidas y diferentes puntos de vista. Este libro
combina cuidadosamente el enfoque de una pensadora con el de un
abogado-economista para abrir un espacio de reflexión sobre una de las etapas
vitales que merece mayor atención. Un libro lleno de reflexiones agudas,
interesantes, y a menudo llenas de humor, que muestran que la discusión sobre
cómo envejecer puede resultar valiosa y que este periodo de la vida puede
enfocarse también con entusiasmo y amistad.

Martha Nussbaumes miembro del Comité de Estudios
de Sudasiáticos. Ocupa la cátedra de Derecho y Ética en el Departamento de
Filosofía de la Facultad de Derecho y la Divinity School de la Universidad de
Chicago. Obtuvo en 2012 el Premio Príncipe de Asturias de Ciencias
Sociales

Saul Levmoreocupa la cátedra Graham de Derecho
de la Facultad de Derecho de la Universidad de Chicago

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Carmina condere. Iuspoesofía

La prevención que, según el testimonio de Cicerón (De re publica 4.2) expresó la ‘Lex Duodecim tabularum’ con castigo de pena capital a la ‘funesta manía’ del carmina condere, no fue atendida -por fortuna- entre muchos juristas del medievo, renacimiento, barroco y s. XIX, dados a ‘versear’ con textos jurídicos monumentales del Derecho romano, común y codificado. Llevo para 20 páginas en ‘Times New Roman’, tamaño 11 al texto y 10 en notas, sin interlineado –que es como siempre escribo- dedicadas a este tema, y aún no les vislumbro el final, aunque presienta que está próximo. Se vaya mi mano de escriba en más dilatación, pero no menos que la necesaria, he descubierto ya que era un capítulo la la ‘Cultura literaria del Derecho’, inexplorado y hago todo lo posible en que no permanezca de esa guisa. Por el camino de lo recorrido averigüé asimismo razones didácticas, que ahora calificaríamos de innovación pedagógica, junto a otras no tanto espurias a la utilidad docente, cuanto de un horizonte más profundo de ambiciones políticas y sociales. Y, sobre todo, aprendiendo mucho con todos los hallazgos sucedidos hasta ahora que, para mi satisfacción, todavía continuarán.
Esto es investigación, creo; rara devoción que todavía conserva reverentes practicantes en la Universidad española. Yo, el más pequeño y obediente entre todos.

J. C. G.

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Los legistas de Justiniano

Leído en la Introduzione/Forward a Rare Law Books and the Language of Catalogues, M. Ascheri and L. Mayali (eds.) with the collaboration of S. Pucci/ I Libri Giuridici Antichi ed il Linguaggio dei Cataloghi«, M. Ascheri e L. Mayali (a cura di) con la collaborazione S. Pucci, Università degli Studi di Siena 1999.

 Le leggi sì divine che umane sono in oggi a tal segno vilipese che non solo sono dalla maggior parte de’ legisti prese in senso diverso, ma totalmente variate o di senso o di significato, dal che ne insorgono eterne le liti, continui gli odi e le risse.
O Giustiniano ove sei, se così trattar le tue leggi vedessi
Anonimo
(Nota sulla carta di guardia di un volume delle
Istituzioni di Giustiniano)

 

Mosaico de Justiniano en la iglesia de San Vital de Rávena

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Cuatro patas de la Ley: Imperare, Vetare, Permittere, Punire

Todo hace pensar
que la modestia con que adornó su nombre eljurista romano Herenio,
incluso llevándola al diminutivo de Modesto, es de todo punto necesario someterla
a revisión y reconsiderar –sin alterar rasgos del decoro- a Herenio Modestino, como
Herenio el Grande.

Siempre me maravilló su clarividencia acerca
de la esencia del matrimonio (Nuptiae sunt coniunctio maris et feminae et consortium omnis vitae,
divini et humani iuris communicatio
, D. 23. 2.1) resumible en la idea de consortium, es decir, de
la complicidad de afectos, cuando las Instituciones de Justiniano –por boca de Ulpiano, muy seguramente– insistían
en la coniunctio, siempre más cercana a la sindicatura, que apunta con demasiada insistencia a
una permanente rendición de cuentas.

La perspicacia de Modestino
también atinó, yo creo que, con sutil ironía, al disecar el animalis –bestia ferocísima–
que es de la Fuerza de la Ley. Dijo: Legis
virtus haec est imperare vetare permittere punire
(D. 1, 3, 7); o sea, ordenar,
prohibir, permitir, castigar. Lo que da por resultado esta cuádruple taxidermia, y abre y cierra el trote del animal cuadrúpedo de la Ley en vida,bien parece más principal y relevante que la carrera de los miembros intermedios, si no es que prohibir
es a castigar una dulcificación de lo mismo (dicho sea, si se me puede permitir
–esto es, reconsiderar– y no lo ordenen prohibir, Kelsen y Hohfeld,
naturalmente).

J. C. G.

Modestino, por Emilio Gallori (1846-1924). Palazzo di Giustizia de Roma.