IIº Ciclo Artes y Derecho. Sobre ‘Las uvas de la ira’ (1939), de John Steinbeck (1902-1968), con el Prof. José Luis Monereo Pérez

Seminario Artes y Derecho. IV Sesión. Prof. José Luis Monereo Pérez, sobre «Solidaridad, migraciones y sindicalismo en «Las uvas de la ira», de John Steinbeck»

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Hoy hablamos de Las uvas de la ira (1939), conducidos en el análisis por el Prof. Monereo Pérez (Catedrático de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social en la Universidad de Granada), de John Steinbeck (1902-1968), obra ambientada en Estados Unidos durante la década de 1930, durante los estragos sociales dericados de la gran crisis económica tras el crack del 29, y que es consecuencia de Los vagabundos de la cosecha, conjunto de reportajes escritos en el verano de 1936 para ‘The San Francisco News’. Steinbeck, figura representativa –aunque quizá en menor medida que William Faulkner- del modernismo anglosajón, es uno de los grandes escritores de la también llamada ‘Generación Perdida’ (Francis Scott Fitzgerald, Ernest Hemingway, John Dos Passos o Ezra Pound) y construye gran parte de su obra como alegato social que mantiene un vigoroso eco de actualidad. Las fotografías de Dorothea Lange, que a menudo ilustran las cubiertas de algunas ediciones de la obra, son un perfecto reflejo visual del ambiente de pesimismo de la posguerra y la Depresión, pero no son inactuales. La literatura de Steinbeck –Premio Nobel en 1962– presenta dimensiones de la solidaridad, del drama de los desposeídos, de la desigualdad, de las migraciones económicas, de la colaboración y ayuda mutua que no han envejecido. Mantengo acerca de Steinbeck algunas tesis no siempre coincidentes con el conferenciante, amigo y experto. Es lo menos significativo. Yo quisiera trasladar a los alumnos algo que está un poco más allá de la ocasión y la circunstancia, y es lo siguiente: Las uvas de la ira –una vez escribí sobre ‘Las aceitunas de la ira’– es, a pesar del pesimismo de los integrantes de la ‘Generación Perdida’, una novela de esperanza que nos enseña sobre la virtud del fracaso. Steinbeck escribió una serie de largas cartas a su amigo y editor Pascal Covici a lo largo de gran parte de 1951, justo mientras trabajaba en otra de sus grandes novelas –no menos cinematográficas que ‘Las uvas de la ira’, llevada a la pantalla por Ford- que finalmente titularía ‘Al este del Eden’. En una de esas cartas, reunidas en Journal of a novel, se lee sobre lo que aquí me aventuraría en llamar epopeya del desengaño, y aún más epica del fracaso, y se lee algo que es una fórmula operativa, no sólo teórica, útil a los jóvenes. Hoy demasiados jóvenes dilapidan su tiempo –que es el contador de las esperanzas– entre temores al fracaso, como muertos en vida, porque evitan llegar a frustrarse ante una falta de éxito. Steinbeck decía: “en la plenitud de sus días mueren sin el dolor desgarrador del fracaso porque no han intentado nada, no han fallado.”
Nada más revolucionario y airado, nada más joven y lleno de esperanza que pensar y hacer todo sin miedo a fracasar.

 

J.C.G.

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