Cultura visual del Derecho. Mirada de Rafael Sánchez Ferlosio a la Sixtina (con escolio personal)

Mihi vindicta, Ego
retribuam

“Si no debe ignorarse la intención pedagógica de la
pintura cristiana, más inexcusable será pasar por alto la grandiosa lección de
teodicea de una representación conocida y admirada como la del Juicio Final en
la Capilla Sixtina

Sentado como en un escabel en
la parte alta del centro del cuadro y con un tamaño algo mayor que el de las
figuras que lo rodean, Cristo aparece semidesnudo, cubiertos sólo el hombro
izquierdo y el regazo, el cuerpo levemente escorado hacia la izquierda como
acompañando al rostro, que forma ya un perfil de algo más de tres cuartos hacia
ese mismo lado; del poderoso torso se levanta el brazo derecho, bien musculado,
formando un ángulo algo menos que recto con el antebrazo, que remata en la mano
abierta, con los dedos separados pero curvados e forma de concha, como formando
un espejo cóncavo que concentrase los rayos de luz, ahora rayos de ira, hacia
el mismo rincón inferior izquierda al que apunta la mirada: el rincón más
oscuro del cuadro, donde se retuercen os réprobos: la mano del Salvador no está
salvando, está condenando”

Rafael Sánchez
Ferlosio, Campo de retamas. Pecios reunidos, Literatura Random
House, Barcelona, 2015, pp. 36-37

ISBN:
9788439730156

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Scholium

 

Años atrás, durante las sesiones del seminario de ‘Derecho y Literatura’ que con carácter permanente impartía en la disciplina de ‘Filosofía del Derecho’ de Licenciatura en Derecho (Facultad de Derech. Universidad de Málaga), utilicé en varias ocasiones las imágenes que acompañan esta entrada. El objetivo era fomentar una alfabetización visual en la formación de los juristas, valiéndome en ese caso de imágenes artísticas; el gran mural de El Juicio Final o El Juicio Universal (1536-1541), realizado por Miguel Angel Buonarotti (1475-1564) en la Capilla Sixtina (Ciudad del Vaticano, Roma) se prestaba a ello con esplendor y gravedad extraordinarias.

Me animaba la idea de que había que instruir a los alumnos no sólo en argumentos jurídicos construidos desde la Gramática y la Lógica, sino igualmente en narrativas jurídicas y en persuasión visual. Los juristas que egresan de nuestras Facultades enfrentan un mundo jurídico a cada día menos analógico y donde los requerimientos de legitimación del Derecho se producen cada vez más en el espacio cultural del barroco digital. Por tanto, que para percibir lo nuevo era preciso educar en una nueva narrativa en un nuevo modo de mirar. Les hablaba así de Cultura narrativa y visual del Derecho.

Hoy, entrando a la lectura del último de los libros de Rafael Sánchez Ferlosio hallé entre sus pecios reunidos el que reproduzco al inicio. Arte, Literatura y Derecho se enlazan y reúnen en él con una oportunidad indemorable. Lamento ahora no haber conocido antes su existencia para poder citarlo y recomendarlo como en este momento hago. Ahora apenas puedo otra cosa que asilarme retroactivamente a él, y aprovechar de su estribo para insistencias.

El jurista debe cultivarse en la educaciónvisual, y atreverse a construir la hermenéutica visual de la epistemología jurídica y sus modos de reproductividad (imitativa) a través de imágenes. Walter Benjamin fue -también en esto- anticipatorio.

Cultivar en los juristas uma mirada develatoria, que exhume creencias y explore incredulidades, será en el futuro -que hace tiempo ya ha llegado- um valor cultural de revelación súbita extraordinária para su formación intelectual.Más allá de una ingenua estética del deleite, de presunto diletantismo culturalista, incluso si no siempre inocuo, les hará comprender la experiencia de poder y consumo ideologico que fundamentalmente es el Derecho que aprenden y algo después practicarán.

 

J.C.G.   

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