De mi biblioteca borgeana. Nuevos ingresos

 

Vicente Cervera Salinas

Borges en la Ciudad de los Inmortales

Renacimiento (Iluminaciones nº 93), Sevilla, 2014, 356
pp.

ISBN: 9788484725350

 

El universo textual de
Jorge Luis Borges –su particular existencialismo– preside el panorama literario
del siglo XX y se anuncia como un clásico, no sólo de nuestro presente, sino
también de edades futuras, con una dimensión universal. Los estudios sobre su
obra siguen multiplicando los innúmeros anaqueles de su Biblioteca de Babel.
Por ello, este trabajo se asoma desde diversos ángulos a su creación, tanto la
poética como la ensayística y ficcional, sin desdeñar la labor como traductor,
antólogo, autobiógrafo y conferenciante, en tanto ciudadano de pleno derecho en
esa Ciudad de los Inmortales que él mismo imaginó, de estirpe homérica y
platónica. En ese espacio donde la palabra escrita toma posesión del tiempo
para iluminar eternidades, Borges intercambia sus creaciones, reflexiones y
conjeturas con autores de la tradición clásica, tanto europea como hispano y
angloamericana, en un diálogo donde acuden las inmortales voces de Walt
Whitman, George Santayana, Domingo Faustino Sarmiento, José Enrique Rodó, Pedro
Henríquez Ureña, Alfonso Reyes o Victoria Ocampo. Tampoco falta su encomiable
recreación del orbe bíblico o del sustrato mitológico, en sus apropiaciones
personales de mitos como el de Proteo y el de Jano. Los títulos que configuran
esta suma de paseos por la Ciudad de los Inmortales exaltan nociones que Borges
diseñó de manera genuina, como la Poesía de la Cultura, «el estilo del deseo»,
«la inminencia de la revelación», la «profética memoria» o la «magnífica
ironía» de ese Dios que para Borges fue el Hacedor de un mundo de palabras.
Legadas a la Ciudad, el inmortal concebirá en ella su propio corpus,
desplazando y mutilando las palabras de «otros». Y así seguirán las naciones
habitando las horas y los siglos de Borges.

 

Vicente Cervera Salinases catedrático de Literatura Hispanoamericana en la
Facultad de Letras de la Universidad de Murcia. Publicó su tesis doctoral, La poesía de Jorge Luis Borges: historia de
una eternidad
, en 1992. De su producción investigadora destacan asimismo La poesía del Logos (1992); La poesía y la idea. Fragmentos de una vieja
querella
(2007) o El síndrome de
Beatriz en la literatura hispanoamericana
(2006). También ha editado la
obra historiográfica de Henríquez Ureña y los cuentos de Virgilio Piñero.

 

 

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Llevaba un tiempo pendiente de asir entre las manos
algún nuevo título que añadir a mi biblioteca borgeana, siempre anhelante de
nutrientes. Satisfice ese deseo -necesidad ya- en la tarde de ayer, víspera de
mi onomástica. Fueron, además del que capitanea esta entrada, traído de Girona hace unas semanas, los siguientes:

 

 

Rafael Gutiérrez Giradot

Jorge Luis
Borges. Ensayo de interpretación

Ínsula, Madrid, 1959, 139 pp.

Se trata de un raro título,
en edición costeada por la industria sueca SKF, que publicó el Instituto
Ibero-Americano Gotemburgo de Suecia, dirigido en aquella fecha por el Dr. Nils
Hedberg. Su autor, nacido en Sogamoso (Colombia) y formado en Derecho por el
Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario de Bogotá y el Filosofía y Letras
por la Universidad Nacional de Colombia (Bogotá), pertenecía al Servicio Exterior
de la República colombiana como Agregado Cultural de la Embajada de Colombia en
Alemania Federal. El texto revela un sustrato filosófico poco común en aquella época
entre quienes desde esa perspectiva se acercaban a la obra de Borges.

 

 

 

 

Sylvia Molloy

Las letras de
Borges

Editorial Sudamericana, Buenos Aires, 1979, 220 pp.

 

Ofrece enfoques de
textualidad, siempre sugerentes, y en torno a realidad y simulacro, o sobre el uso de la interpolación
y un cap. final sobre enumeración heteróclita y concatenación lleno de
posibulidades reflexivas.
Por en derredor de este libro me circula mentalmente una constatación acerca del atractivo que la obra de Borges siempre ha despertado entre las mujeres que, además, con tanta sutileza intelectual supieron interpretarla. Este libro lo ratifica.

 

Con ellos, todos, leyéndolos,
pasaré el día. Seré feliz.

J.C.G.

 

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