Fabio Morábito, petril de vuelo

Fabio Morábito

El idioma materno

Sexto Piso (Co. Narrativa), Madrid, 2014, 182 pp.

ISBN: 9788415601739

Con ironía, y a menudo con humor, Fabio Morábito
emprende a partir de los ochenta y cuatro textos breves que componen El idioma
materno un particular viaje en busca de sus raíces como escritor, y traza en
estas páginas una suerte de personalísima genealogía de su vocación literaria.
El resultado es un libro lleno de lucidez e inteligencia, una deliciosa
e inclasificable meditación que mezcla el ensayo, la autoficción y la confesión
y que es, ante todo, y en cada momento, una celebración de la pasión lectora y
de las diversas manías a las que da pie
—y en la que
muchos se sentirán reflejados
—, a la vez que
una constatación de las complicadas relaciones entre lenguaje, escritura y
mundo. Sin ser una autobiografía, impresiona la voluntad de desnudamiento que
recorre cada uno de estos textos, empezando por la aceptación de que escribir
es una forma de darle la espalda al prójimo. Si el aprendizaje del idioma
materno -que constituye en definitiva el «hogar» de cada uno de nosotros-
supone para el hablante la renuncia a ese momento inicial en el que todas las
lenguas se abren como una promesa, como una potencialidad igualmente factible,
este libro «nos proporciona a base de lenguaje la salida del lenguaje, el
atisbo de la realidad del mundo»; una forma de desandar el camino, abandonar
las supuestas certezas y alcanzar ese punto de inseguridad e indeterminación,
de extrañeza y fascinación, en el que se puede afirmar precisamente que un
escritor es aquella persona a quien le cuesta escribir más que a ninguna otra.

Fabio Morábito(Alejandría, Egipto, 1955)

 

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Obsequio, al que ya he metido el diente y devorado
varias decenas de páginas, de mi amigo Felipe R. Navarro Martínez. Leo a saltos
de (variable longitud) un ‘ensayo’ y luego otro, cambiando de fosos, atraído en
el brinco por la promesa de un título, la invitación de un autor o la sugerencia
del tema. Caigo en ellos y en mi lectura de las lecturas de Morábito queda la
marca. En algunos dejo barra para indicar la huella de mis zapatillas en su
banco de arena húmeda. Saltos progresivos, triples. Planeo y desciendo en
gravedad. Felipe es cuidadoso en cada presente. Un ejercicio para, con previo talonamiento,
acelerar hasta la línea de batida, e impulsarse y recorrer, en suspensión, los
límites. La caída es a veces dura; nunca para quien asiste desde la grada, sí para
el lector concernido. Eso es la Literatura.

Gracias, Felipe, por este pretil de vuelo.

 

J.C.G.

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