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Between literature and the law. EEUU

Sean Latham
Art of Scandal. Modernism, Libel Law, and the Roman à Clef
Oxford University Press, New York, 2009
(Modernist literature & culture. 3)
ISBN-10 0-19-537999-3
ISBN-13 978-0-19-537999-0

The Art of Scandal advances a relatively simple claim with far-reaching consequences for modernist studies: writers and readers throughout the early twentieth century revived the long-despised codes and habits of the roman a clef as a key part of that larger assault on Victorian realism we now call modernism. In the process, this resurgent genre took on a life of its own, reconfiguring the intricate relationship between literature, celebrity, and the law.
Sean Latham summons cases of the novel’s social notoriety-and the numerous legal scandals the form provoked-to articulate the material networks of reception and circulation through which modernism took shape, revealing a little explored popular history within its development. Producers as well as consumers used elements of the controversial roman a clef, a genre that challenges the idea of fiction as autonomous from the social and political world. In turn, this widespread practice provoked not only a generative aesthetic crisis, but also a gradually unfolding legal quandary that led Britain’s highest courts to worry that fiction itself might be illegal.
Modernism sat squarely, for a time, between literature and the law.
With skillful close readings aided by extensive archival research, Latham illuminates the world of backbiting, gossip, litigation, and sensationalism through chapters on Oscar Wilde’s trial, Joyce’s Ulysses, celebrity salons, and Parisian bohemia. Original, colorful, and perceptive, The Art of Scandal both salvages the reputation of the roman a clef form and traces its curious itinerary through the early twentieth century.

Index
Acknowledgments; CHAPTER I; Introduction: Fact, Fiction, Pleasure; CHAPTER II; True Fictions and False Histories: The Secret Rise of the Roman a clef; CHAPTER III; Open Secrets and Hidden Truths: Wilde and Freud; CHAPTER IV; Libel: Policing the Laws of Fiction; APPENDIX TO CHAPTER IV; A Brief Digest of British and Irish Libel Law; CHAPTER V; The Novel at the Bar: Joyce, Lewis, and Libel; CHAPTER VI; The Coterie as Commodity: Huxley, Lawrence, Rhys and the Business of Revenge; APPENDIX; A Select Bibliography of the Modernist Roman a Clef

Sean Latham is Professor of English at the University of Tulsa where he serves as Editor of the James Joyce Quarterly and Director of the Modernist Journals Project. He is the author of Am I a Snob? Modernism and the Novel and Joyce’s Modernism.

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Preguntas sobre Bolonia, por Manuel Atienza

1. Las autoridades del Ministerio y de muchas universidades españolas tienen gran empeño en defender -aunque más con eslóganes publicitarios que con argumentos- las bondades de los objetivos del plan Bolonia. Naturalmente, nadie puede estar en contra de promover la compatibilidad de las titulaciones y la movilidad de los estudiantes, de facilitar a estos últimos su inserción en el mercado laboral europeo o de transformar nuestras universidades y volverlas más atractivas para captar estudiantes de otras partes del mundo. ¿Pero es eso lo que previsiblemente se va a producir una vez culminado el proceso de Bolonia? ¿No se les ha ocurrido pensar a nuestras autoridades que una cosa son los efectos deseados y declarados de una determinada política y otra sus efectos reales?
2. El hecho de que algunas carreras universitarias, y no precisamente marginales -como Medicina, Arquitectura y diversas ingenierías «clásicas»-, hayan quedado fuera del proceso y se las haya privado, en consecuencia, de lo que se anuncia como grandes bienes para las otras, da qué pensar. ¿Acaso los anteriores objetivos no son de aplicación a los futuros médicos, arquitectos e ingenieros? ¿Será quizás que alguien ha considerado -lo que no dejaría de ser un alivio- que hay ciertos riesgos que no conviene correr? ¿O será simplemente que hay algunos gremios que siguen contando con una considerable capacidad de presión?
3. Resulta bastante curioso que la homogeneidad que pretende lograrse en el ámbito europeo vaya a hacerse a base de exacerbar la heterogeneidad entre los diversos planes de estudio (para las mismas titulaciones) de las diversas universidades españolas. ¿Son conscientes, las autoridades ministeriales y los rectores, de cómo se están elaborando los planes de estudio en la mayoría (por no decir en la totalidad) de las universidades públicas españolas? ¿Era eso lo que se pretendía cuando se decidió dar libertad total a las universidades a la hora de configurar titulaciones y de diseñar planes de estudio?
4. Fuentes enteramente fidedignas aseguran que no; que lo único que pretendió el ministerio con esa (irresponsable) decisión fue evitarse problemas. ¿Pero no resulta extraño que políticos de ideología socialista no fueran conscientes de los riesgos de semejante desregulación? Y, en todo caso, a la vista de lo que ha pasado con las políticas de desregulación en el ámbito económico y financiero, ¿no sería conveniente aplicarse el cuento en relación con las universidades? ¿Es tan disparatado pensar que la codicia con que ha obrado tanta gente en el mundo de las finanzas tiene un pendant bastante exacto en el deseo de no perder o de aumentar su poder por parte de los numerosos mandarines universitarios?
5. La aplicación que se está llevando a cabo de la Declaración de Bolonia en muchos países europeos se aleja en aspectos importantes de lo que está ocurriendo en España. Por ejemplo, tanto Francia como Italia, Alemania o Reino Unido -o sea, los países cuyas tradiciones jurídicas solemos tener como referencia- han renunciado a estar en el sistema de Bolonia por lo que se refiere a la carrera de Derecho. ¿Habrá que advertir quizás a estos países del gran error que están cometiendo? ¿O será que se han dado cuenta del hecho elemental de que los estudios de Derecho tienen un carácter marcadamente nacional, de manera que tiene escaso sentido hablar aquí de homologación de estudios? ¿Y no ocurrirá algo parecido en relación con otras titulaciones pertenecientes al campo de las ciencias sociales o de las humanidades?
6. Es casi imposible no pensar que lo que la reforma de Bolonia va a producir en un futuro inmediato, con la sustitución de las licenciaturas por grados, es justamente una degradación de los estudios y de las titulaciones; o sea, los graduados de mañana sabrán menos que los licenciados de hoy y tendrán un título que les abrirá menos oportunidades laborales. ¿O alguien cree que por arte de birlibirloque, aun contando con el concurso de pedagogos y psicólogos, lo que antes se aprendía en cinco años va a poder ahora asimilarse en cuatro? Quedan, claro, los estudios de posgrado, pero ¿cuántas universidades estarán en condiciones de ofrecer títulos de master «competitivos en el mercado laboral»? ¿De verdad se cree que va a ser tan fácil, desde el punto de vista económico, acceder a ellos como hoy lo es acceder a una universidad pública? ¿Han pensado los rectores de muchas, de la mayoría, de las universidades públicas las consecuencias que va a tener la conversión de sus instituciones en colleges (como se sabe, en Estados Unidos, los colleges son centros de educación que, aun siendo universitarios, están a mitad de camino entre nuestras universidades y nuestros institutos de enseñanza media)? ¿Es eso lo que quieren?
7. El gran avance en los métodos de enseñanza que, se supone, significa Bolonia no es otra cosa que una imitación del modelo estadounidense. No cabe duda de que algunas de las universidades de ese país constituyen centros de excelencia en cuanto a la investigación y a la docencia y que, por lo tanto, tiene pleno sentido tomarlas como modelo. Lo que ocurre es que cualquiera que conozca mínimamente esas universidades sabe que la excelencia se debe a los medios de financiación con que cuentan y a otros factores «subjetivos» como la calidad de los estudiantes, la dedicación de los profesores y la «cultura institucional» (que haría imposible, por ejemplo, que pudieran aprobarse titulaciones y planes de estudio como los que se están elaborando en nuestras universidades). ¿Cree el ministerio que todo ello se va a conseguir a golpe de Boletín Oficial del Estado y como simple efecto de «la sana competencia entre universidades»? ¿Ignora, por ejemplo, cómo se están confeccionando -con qué «seriedad»- los apartados «metodológicos» de los planes de estudio?
8. La Declaración de Bolonia fue un mero compromiso que no vincula jurídicamente a los Estados y que se está aplicando de manera muy desigual en los diversos países europeos. A la vista de que es cuando menos plausible que la rápida culminación del proceso en nuestro país puede ocasionar daños graves e irreparables, ¿no sería razonable establecer una moratoria, con independencia de que quienes la están pidiendo desde hace algunos meses sean o no estudiantes «antisistema»?

Publicado en el diario El País, 30/03/2009

Se han adherido al texto Juan Ruiz Manero (Catedrático de Filosofía del Derecho. Universitat d’Alacant), Josep Aguiló Regla (Catedrático de Filosofía del Derecho. Universitat d´Alicant), Juan Manuel Navarro Cordón (Catedrático de Metafísica. Universidad Complutense), Ramón Rodríguez (Catedrático de Filosofía de la Universidad Complutense), José Luis Pardo (Catedrático de Filosofía de la Universidad Complutense) y Fernando Savater (Catedrático de Filosofía de la Universidad Complutense).

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La respuesta universitaria al plan Bolonia, por Marcos Roitmann Rosenmann

Resulta irónico que un proyecto consistente en destruir la formación humanista y la investigación básica tome el nombre de una de las primeras universidades nacidas para impulsarlo allá por el año 1150. Símbolo de excelencia académica, favoreció los estudios de gramática, lógica, filosofía aristotélica, medicina, matemáticas y derecho. En el renacimiento se consolida como la más grande en la enseñanza superior, contó con un centenar de profesores, destacando el hecho de tener en sus aulas a un porcentaje elevado de estudiantes extranjeros, llegando a 70 por ciento. Hoy la usurpación de su nombre por las multinacionales en connivencia con algunos gobiernos y autoridades de la Unión Europea es un despropósito.
El rechazo al Plan Bolonia tiene casi un lustro. Pero en este curso académico las protestas han cobrado relevancia por lo inminente de su puesta en práctica. La desaparición de licenciaturas, en beneficio de grados genéricos faltos de toda lógica educativa, ha terminado por desquiciar a la comunidad universitaria defensora de la universidad pública. La llamada de alerta es también una voz de socorro. La universidad pública se desmantela.
Bolonia es la antítesis del saber. Satisface las demandas del mercado, violando el objetivo señalado por educadores y pedagogos. Por esta vía se cierran carreras como ingeniería informática y especialidades como América Latina, entre otras. Los nuevos itinerarios expresan el control empresarial en la estructura universitaria. En ellas, se dejaría de realizar investigación básica en beneficio de la investigación aplicada dependiente de los oligopolios y trasnacionales de la alimentación, la farmacopea, automotriz, medios de comunicación e industrias armamentísticas y similares. Biólogos o bioquímicos cederán la utilización de laboratorios en pro de informes para Bayer, Monsanto, General Motor o Coca-Cola. Intereses espurios para incrementar sus ganancias. Ya no hay dinero ni interés para investigar sobre el calentamiento del planeta, el desastre ecológico, la desigualdad, el hambre o la explotación infantil; supone pérdida de tiempo. Sociólogos y politólogos deberán realizar encuestas para los grandes almacenes y medir los índices de aceptación de los líderes de partidos políticos o las expectativas de triunfo en los procesos electorales, y los periodistas serán educados por los monopolios de los medios de comunicación con sus libros de estilo.
En definitiva, Bolonia transforma el conocimiento, los saberes básicos y a los investigadores en un apéndice del mercado. No es casualidad que universidades europeas no se sumen al despropósito, Oxford y Cambridge por citar dos ejemplos destacados. También en Italia las facultades de derecho, entre ellas Bolonia, rechazan su puesta en práctica. Y en Francia están en pie de guerra. Algo similar ocurre en muchos otros países de la Unión Europea. En España, el estudiante de ingeniería informática superior Tomas Sayes lleva más de 30 días en huelga de hambre y después de la actuación de la policía ha decidido dejar de tomar glucosa y bebidas isotónicas, y fue hospitalizado. Sin embargo el gobierno señala que los detractores no pertenecen a la comunidad universitaria. Ajenos a ella pretenden crear caos. Así se justifica actuación de las fuerzas del orden para reprimir el movimiento estudiantil.
Con la visión mercantilista de la universidad concluye su articulación a la lógica del gran capital. En España, los consejos sociales de las universidades tienen la prerrogativa de aprobar los presupuestos y decidir sobre los planes de estudios. En ellos, tras el plan Bolonia, se ha incrementado la presencia de las grandes empresas. Así, los consejos sociales de la Universidad Carlos III y la Universidad a Distancia están dirigidos por Matías Rodríguez, vicepresidente del Banco Santander, y por César Alierta, presidente de Telefónica, respectivamente. En la Universidad Complutense participan miembros de la CEOE, el Banco Santander, Caja Madrid y el BBV, entre otros.
Las universidades públicas son privatizadas por esta vía, dejando al descubierto la manera como penetran los grandes capitales en la institución. Bolonia es reacia a fortalecer un saber acumulativo. Un conocimiento construido a base de esfuerzo y perseverancia, rechaza el rigor teórico en beneficio de una pragmática adecuada a las demandas del mercado. Se pide que el alumno opine y sea capaz de criticar artículos periodísticos, sencillos, de lectura rápida, seleccionados para hacer amena la clase. Se trata de convertir el aula en una tertulia y al profesor en un moderador.
La exclusión de los estudiantes, docentes y personal administrativo a la hora de elaborar y poner en práctica el proyecto es parte de una estrategia deliberada. Un elevado porcentaje de la comunidad científica se opone a él por sentido común. Sin embargo, el acuerdo con las empresas privadas, los bancos, las trasnacionales y los mezquinos intereses de autoridades han preferido mirar hacia otro lado y acelerar el desmantelamiento de la universidad pública. Por encima de criterios docentes, las propuestas de grado y postgrado consolidan el poder interno de un sector, el más mediocre, que en estas décadas se apoderó de los espacios universitarios bajo la propuesta de una gestión eficiente y empresarial. A los estudiantes se les transforma en clientes y el resto son usuarios de servicios. Bajo estos postulados se articula en plan de convergencia. Rectores dizque progresistas, como el de la Universidad Complutense de Madrid, Carlos Berzosa, se transforma es un ferviente defensor de Bolonia y no duda en enviar a la policía, soslayando el principio de la autonomía universitaria, autorizando a la policía la incorporación al campus para reprimir las manifestaciones, tanto como emplear la seguridad privada contratada como auténticos matones o mafiosos. Otro tanto sucede con la Universidad de Barcelona. Una actitud que en tiempos de la dictadura franquista significaría una deshonra, hoy se justifica para imponer el orden y restablecer el consumo de conocimientos por los clientes. Son los defensores del gran capital, adjetivando a los sectores críticos como individuos violentos apegados a utopías regresivas.
Corren malos tiempos para defender la universidad democrática, pública al servicio de la sociedad. Pero es necesario perseverar.

Publicado en La Jornada (México) ed. 29-03-2009. Sección Europa. http://www.jornada.unam.mx/2009/03/29/index.php?section=opinion&article=026a1mun

Marcos Roitmann Rosenmann (Chile, 1955) es Doctor en Sociología y Profesor Titular de Estructura social de América latina, Universidad Complutense de Madrid. Es autor de Las razones de la democracia en América Latina (Siglo XXI, México, 2005) El pensamiento sistémico: los orígenes del social-conformismo (coeditado por Siglo XXI y la UNAM, 2003) y coautor (junto a Pablo González Casanova) de La democracia en América Latina Actualidad y perspectivas (Ed. Complutense, Madrid, 1992/ Universidad Nacional Autónoma de México, 1995). Es analista de los diarios La Jornada (México) y El Clarín (Chile).

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Direito e Literatura. Portugal/Brasil

Maria Luísa Malato
Manual Anti-Tiranos: Retórica, Poder e Literatura
Editora Livraria do Adrogado, Porto Alegre, 2009.
(Coleção Direito & Arte 3)
ISBN-10: 8573486120

O texto, por seu turno, é um Manual Antitiranos. Logo, como a própria autora anuncia, não possui receita ou forma contínua de análise. É, pois, um resgate da descontinuidade e de uma comunicação possível entre Direito e Literatura. Constitui-se, como se o leitor poderá perceber, em obra inovadora e instigante, capaz de colocar o jurista contra e ao mesmo tempo a favor de si. Sair da zona de conforto é a grande contribuição do livro ao jurista.

Sumário


Introdução
TÁCTICA I
O Conhecimento de Si: Querer, Saber, e Poder
Alice no País de Greimas
A manipulação: um pecado original
Problema 1. Como distinguir Verosimilhança e Verdade?
Problema 2. Como distinguir Fantasia e Mentira?
Problema 3. É a comunicação possível?
Problema 4. O que pode fazer um sujeito sem força?
Problema 5. Porquê desobedecer se é mais fácil obedecer?
Estratégia 1. Buscar uma identidade
Estratégia 2. Perder o Medo
Estratégia 3. Aprender a dizer Não
Estratégia 4. Buscar um Sentido no Absurdo
Problema 6. Pode a Disforia ser eufórica?
TÁCTICA II
O Lobby: a Construção de uma Academia
O mito do Legislador e o Legislador de mitos
Estratégia 5. Conceber um Grupo de Pressão
Problema 7. Como legislar a inveja académica?
Estratégia 6. Legislar, legislar, legislar
Estratégia 7. Associar a Autoridade à Liberdade
Estratégia 8. Associar a Autoridade ao Saber
Estratégia 9. Construir, ainda que na água
Estratégia 10. Apelar a um juízo “estrangeiro”
Problema 8. Como conciliar o Universal com o Particular?
TÁCTICA III
A Utopia. Porque as coisas são como são: mutáveis
O espírito utópico nas academias portuguesas
Estratégia 11. Proteger o Jardim da Praça Pública
Estratégia 12. Não esquecer que o Real é Inventável
Estratégia 13. Não esquecer que o Profano é Sacralizável
Estratégia 14. Não esquecer que o Futuro é também uma Saudade
Problema 9. O insustentável peso de não-ser […]
TÁCTICA IV
O Êxodo: ”um mundo largo e comprido”
Cabeça na Lua e Pés na Terra
Problema 10. A insustentável leveza do ser
Estratégia 15. Passar da morte certa para a morte possível
Estratégia 16. Relativizar. Ou seja: ver a Terra na Lua […]
[…] e a Lua na Terra
Problema 11. Navegar tem certamente os seus riscos […]
Estratégia 17 […] mas “navegar é preciso”
TÁCTICA V
A Resistência: livres e livros
Sobre a Liberdade da Marquesinha de Alorna no Convento de Chelas
Estratégia 18. Contar uma história sem autor
Problema 12. É o recato virtude ou prisão voluntária?
Estratégias 19 e 20. Ler e Escrever, ainda quando impossível
TÁCTICA VI
O silêncio, talvez
Sobre alguns ruídos do Silêncio
Estratégia 21. Acentuar tonicamente o silêncio
Estratégia 22. Olhar o que se diz para não se olhar o que se faz
Problema 13. Quando o silêncio é por demais silencioso […]
TÁCTICA VII
Sem dúvida, o riso
Ter Espírito: um reduto de Espiritualidade
Estratégia 23. Ser radical: redescobrir as raízes
Estratégia 24. A Estilística do Gentil-homem
Estratégia 25. Mudar para permanecer
Estratégia 26. O contagioso riso dos deuses

Maria Luisa Malato da Rosa Borralho, Professora Doutora associada da Faculdade de Letras da Universidade do Porto. Há publicado recentemente Historia da literatura europeia: uma introdução aos estudos literários, Quid Juris, Lisboa, 2008.(Series: Erasmus. Manuais universitarios. Linha de letras), ISBN: 9789727243716

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Cadencia y culpa, por José Calvo González

Lev Tolstói
Sonata de Kreutzer,
trad. y notas de
Ricardo San Vicente Serrano
Cuadernos del Acantilado, nº 6
Barcelona, 2003, 162 pp.

Tolstói se leyó tarde en España, aunque intensamente. No sucedió antes de 1890, y fue a través de versiones francesas, desde donde también se le tradujo. Sonata de Kreutzer aparece primera de la lista (1896), en la que luego figurarán Resurrección (1900), con prólogo de Clarín, e Ibán el imbécil , o Guerra y Paz y Mi confesión (ambas de 1902), ésta ahora igualmente recién recuperada por Acantilado. La rusofilia literaria benefició sobre todo a Tolstói y Turgueneff. En menor medida a Dostoiewski, a quien casi adelantó el ensayista Dimitry Merezhkovsky (1865-1941) con su novela sobre Juliano El Apóstata (La muerte de los dioses, 1901), que trasladó a nuestra lengua Luis Morote (1862-1913). Éste, republicano con fama de “rey” de la entrevista, logró en 1905 declaraciones de Tolstói en Yasnia-Poliana y de Gorki en su refugio estonio. Eran los días de la guerra ruso-nipona. Tolstói, culpaba al Zar de haberla provocado, y anunciaba consecuencias tan desastrosas como las que padecidas por España en la suya con los Estados Unidos. No se equivocaba.

Los primeros en leer al maestro ruso fueron gentes cultas. Lo hizo Giner de los Ríos, mirando de reojo a Galdós, y Adolfo Posada dice que a Don Francisco llegaron influirle algunas de las “elevaciones ultramísticas” de aquél. Como crítico literario Rafael Altamira demostraba conocerlo bien. Lecturas tuvo asimismo por Dorado Montero, como penalista, tan distinta de la que aprovechó en el agustino Jerónimo Montes, también penalista. Andaba de por medio la discusión de las doctrinas anarco-cristiano-pacifistas. La de Leopoldo Alas, arriba mencionada, se inclina en verle como modelo del santo: “Tolstói es revolucionario, reformista de esta clase; la mayor parte de ácratas, anarquistas y libertarios del día suelen ser de la otra. Tolstói es de los que empiezan por la propia reforma, por la disciplina interior, tanto en su vida real, como en su teoría, representada por la acción de sus personajes”. En 1905, Eduardo Sanz y Escarpín, conservador con sensibilidades reformistas como influido por un positivismo corregido, lo defenderá frente a Melchor Salvá Hormaechea (1838-1918), catedrático de Economía Política y Estadística de la Universidad compostelana, discutiendo de la «cuestión de los sexos». La recepción del movimiento espiritualista y la novela finisecular no originó sólo polémicas literarias. Agitó además las aguas del pensamiento jurídico y social. El rechazo a la literatura de la Restauración alcanzó más lejos y más allá de las divergencias estéticas. La Sonata de Kreutzer y Resurrección de Tolstói ofrecieron algunas de esas oportunidades críticas.

Desde aquel tiempo a hoy la primera de ambas obras es la que menos ha envejecido, aunque los reproches a las instituciones eclesiásticas en Resurrección, que en 1901 provocaron la excomunión de su autor por el Sínodo de la Iglesia ortodoxa, no hayan perdido actualidad. En todo caso, recuperar las observaciones de Sonata sobre las hipocresías sexuales me parece de una vigencia intemporal, y en todo socialmente pertinentes. Así, no parece muy apolillado el juicio de un teósofo, francmasón y ocultista como Mario Roso de Luna (1872-1931): “Si admitiésemos el cristianísimo aserto de La sonata a Kreutzer de Tolstoy, relativo a que los deberes de fidelidad son idénticos en la mujer que en el hombre, cambiaríamos por completo las caducas bases de nuestra sociedad actual” (Aberraciones psíquicas del sexo o El Conde de Gabalis, 1929).

El Consejero Pózdnyshev, respetable burgués y el protagonista del relato, cuenta por qué asesinó a su mujer. Su narración sirve a Tolstói para construir una novela de tesis sobre la hipocresía de los valores e ilusiones que tejen y destejen la institución matrimonial y abren en las crisis conyugales un abismo incapacidad para entender al otro tan profundo que a veces ahonda hasta el crimen. Pózdnyshev ha matado a su mujer en un ataque de celos porque al encontrarla con otro hombre piensa que le estaba siendo infiel. El episodio es demasiado frecuente en una sociedad enferma de pertenencia y despropósito.

Tolstói tomó el título de la Sonata beethoveniana para violín y piano en La mayor núm. 9, op. 47 (Kreutzer). La pieza, en una dificultad de ejecución extraordinaria para el violín, consta de tres movimientos: Adagio sostenuto resto-adagio, Andante con variazioni, y Presto. Violín y piano luchan alma con alma, cuerpo a cuerpo. Tolstoi aprovecha aquella música y la paranoia de los celos: “La música, ese refinado excitante de la voluptuosidad, les unía”. Del resto, tras el crimen, perdura aún la incertidumbre, todavía la duda, la culpa… La atmósfera de dilema, de caída, me recuerda el Dom Casmurro (1899) de Machado de Assis, aunque más O vestido de cor fogo, de José Régio (1901-1969), aquí tan desconocido. Y en la penumbra, también quizá parte de la biografía del autor con Sofía Andreievna, su esposa.

Publicado en El Mundo. El Mundo Málaga (Málaga), Suplemento de Cultura ´Papeles de la Ciudad del Paraiso´, núm. 29, ed. de 27 de marzo de 2009, p. 6.

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Crime & Narrative

Robert Buffington- Pablo Piccato (ed.)
True Stories of Crime in Modern Mexico
University of New Mexico Press, 2009
276 pp.
ISBN: 9780826345295

Essays on how accounts of murder, infanticide, kidnapping, and other acts have been used to make sense of Mexican society at different periods of its history.

Crime has played a complicated role in the history of human social relations. Public narratives about murders, insanity, kidnappings, assassinations, and infanticide attempt to make sense of the social, economic, and cultural realities of ordinary people at different periods in history. Such stories also shape the ways historians write about society and offer valuable insight into aspects of life that more conventional accounts have neglected, misunderstood, or ignored altogether. This edited volume focuses on Mexico’s social and cultural history through the lens of celebrated cases of social deviance from the late nineteenth and early twentieth centuries. Each essay centers on a different crime story and explores the documentary record of each case in order to reconstruct the ways in which they helped shape Mexican society’s views of itself and of its criminals.

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Human Rights & Narrative

Joseph R. Slaughter,
Human Rights, Inc.: The World Novel, Narrative Form, and International Law
Fordham University Press, New York, 2008. ix + 435 pp.
ISBN 978-0-8232-2818-8, Paper,
ISBN 978-0-8232-2817-1, Cloth
Description

In this timely study of the historical, ideological, and formal interdependencies of the novel and human rights, Joseph Slaughter demonstrates that the twentieth-century rise of «world literature» and international human rights law are related phenomena. Slaughter argues that international law shares with the modern novel a particular conception of the human individual. «The Bildungsroman«, the novel of coming of age, fills out this image, offering a conceptual vocabulary, a humanist social vision, and a narrative grammar for what the Universal Declaration of Human Rights and early literary theorists both call «the free and full development of the human personality.» Revising our received understanding of the relationship between law and literature, Slaughter suggests that this narrative form has acted as a cultural surrogate for the weak executive authority of international law, naturalizing the assumptions and conditions that make human rights appear commonsensical. As a kind of novelistic correlative to human rights law, the Bildungsroman has thus been doing some of the sociocultural work of enforcement that the law cannot do for itself. This analysis of the cultural work of law and of the social work of literature challenges traditional Eurocentric histories of both international law and the dissemination of the novel. Taking his point of departure in Goethe’s Wilhelm Meister, Slaughter focuses on recent postcolonial versions of the coming-of-age story to show how the promise of human rights becomes legible in narrative and how the novel and the law are complicit in contemporary projects of globalization: in colonialism, neoimperalism, humanitarianism, and the spread of multinational consumer capitalism. Slaughter raises important practical and ethical questions that we must confront in advocating for human rights and reading world literature – imperatives that, today more than ever, are intertwinedFocusing specifically on the Bildungsroman and international human rights law, Slaughter analyzes the «legibility» of human rights, the literary, political, and juridical effect of transcribing into international law conventions the ancient Greeks felt were so pervasive they could remain unwritten. As he defines what everyone should know he describes how literature reflects the formal articulation of international human rights law, the writing of the development of citizenship in the Bildungsroman, the inability of the pubic sphere to normalize narrative forms of human rights, the tradition of narrative self-sponsorship and the right to self-determination, and the acts of reading and writing within the domain of international humanitarianism.

Joseph R. Slaughter, Associate Professor of English and comparative literature, Columbia University.

Reviewed by Greg Mullins (Comparative Literature, The Evergreen State College)Published on H-Law (July, 2008)

The title of Joseph Slaughter’s masterful new book Human Rights, Inc. accurately suggests that the author offers a critical view of contemporary human rights work as too closely allied with corporations and the market logics that late capitalism so assiduously promotes. But rather than analyzing the political economy of human rights, Slaughter takes the question of human rights «incorporation» in an entirely new–and urgently needed–direction. Liberal ideology and neoliberal economic practices may well provide one context for understanding the rapid diffusion of human rights discourse over the past six decades, but Slaughter asks us to consider how human rights have come to make sense–in his phrase, to make common sense–to billions of people from heterogeneous social, philosophical, and theological backgrounds. His answer: that the conceptual framework of rights has been incorporated not only into national constitutions and international covenants but also into modern human subjectivity. Most startlingly, he argues that a great deal of this incorporative work has been accomplished by a particular genre of novel: the Bildungsroman.

This is an argument that will especially appeal to literary historians, for Slaughter has infused renewed vitality into the critical history of the novel. Readers outside literature departments may wish to read his second chapter especially carefully in order to appreciate what the Bildungsroman is, and what it has to do with human rights. Essentially, Slaughter builds on the work of Georg Lukács and other historians and theorists of the novel who have argued that novels of «Bildung» (or the maturation and self-formation of a youthful protagonist, typically through a journey and a series of challenges) enact as a cultural practice the emergence of the modern, bourgeois, liberal subject of rights. Slaughter brings to this long-standing appreciation of the ideological dimensions of the Bildungsroman the critical practices of postcolonial theory, and he closely analyzes a handful of expertly selected novels from Europe, Latin America, Africa, and the South Asian diaspora.

What emerges from his sustained scrutiny of the «world novel’s» engagement with Bildung through the lens of political, literary, and cultural theory is the bracing argument that narrative fiction acts «as a cultural surrogate for the missing warrant and executive sanction of human rights law, supplying (in both content and form) a culturally symbolic legitimacy for the authority of human rights law and the imagination of an international human rights order» (p. 85). Put another way, novels perform the work of incorporating, naturalizing, and normalizing human rights in diverse societies–so that people around the world today believe in human rights even though states flagrantly violate them, and even though international enforcement of human rights is at best highly constrained.

It is at this point that legal theorists, legal historians, and anyone who has thought carefully about international human rights will begin to attend most carefully to Slaughter’s work, for he offers insights into phenomena that are much discussed without being fully understood. The standard explanations for the rapid spread of international human rights norms since 1945 understand them to be either a secular moral vocabulary capable of attracting the consensus of UN member states, or a feature and expression of imperialism in its postwar and neoliberal forms, or a political tool that appeals (often for conflicting purposes) to liberal democracies, socialists, and newly independent postcolonial states. The extremely weak international enforcement mechanisms that have been squeezed out of negotiations at the UN and regional associations of states are typically understood to be the tepid response of states who jealously guard their sovereignty, and who pay lip service to human rights norms while deflecting scrutiny of their human rights obligations. These entirely plausible explanations of why states have, since 1945, proliferated human rights covenants and conventions while also proliferating human rights violations beg the question of why human rights vocabularies appeal to both popular and dissident political movements around the world. Why is it that such a fragile framework for political action has seized the imagination of so many individuals and groups, from such a diverse array of societies?

Joseph Slaughter invites us to consider the possibility that human rights have become so popular through a process of enculturation and subject formation that has spread through the dissemination and reinvention of the Bildungsroman. In sketching his argument here, I have necessarily skipped over its many dimensions and subtleties, including fascinating expositions on the tautology vs. the teleology of human rights, on the legal meaning of «person,» «personality,» and «personality development,» on the public spheres of human rights, and on the responsibilities of readers. Suffice it to say that Slaughter approaches his topic from many angles, and that each chapter offers its own rewards: in each, he focuses on two novels (making reference as needed to other works of narrative fiction, testimonies, plays, and so forth) and on key texts of international human rights law (and above all on the Universal Declaration of Human Rights).

Driving his argument through extended close analysis of a handful of primary texts allows Slaughter to demonstrate how thoroughly the Bildungsroman and human rights law are constituted in and through each other. The thoroughness of Slaughter’s study offers a major advance in the emerging field of literature and human rights. Most of the scholarship currently available either uses the tools of literary and cultural theory to demonstrate the inadequacy of human rights frameworks or imports concepts from human rights law to critically illuminate representations of rights violations in literature. Both approaches implicitly reinforce the boundaries of «human rights» and «literature» as discrete discursive fields. In contrast, Slaughter’s analysis of the incorporative and normalizing function of the Bildungsroman opens a new understanding of how literature and human rights frameworks produce meaning in and through each other. The stakes–as well as the rewards–are high when approaching literature and human rights law as mutually reinforcing producers of the contemporary consensus on human rights. Slaughter approaches this challenge by examining «the formal properties of [the] imaginative texture of enabling fictions (which recurs throughout the text of human rights law) to show how the gap between natural and positive law … is largely a cultural gap–a gap that is ordinarily bridged not by the coercive force of law but by the ‘consensual’ work of culture» (p 55).

The principal novelists on whose work Slaughter focuses include Johann Wolfgang von Goethe, Marjorie Oludhe Macgoye, Tununa Mercado, Michael Ondaaatje, Tsitsi Dangarembga, Christopher Hope, and Calixthe Beyala. Their novels do not so much represent world regions as they exemplify motifs and critical engagements that run throughout classic forms and contemporary reformulations of the Bildungsroman. Some readers will yearn for a greater range of exemplary novels. Multiplying the sources of evidence would indeed have made some elements of the argument more persuasive, but at the expense of the depth of argument that Slaughter pursues here. The author clearly prefers depth and density–the argument is approached from multiple angles, and nailed down tightly at every turn–and these qualities mark the book’s dedication to rigorous scholarship. The bibliography is also excellent, and another sign of the book’s rigor.

General readers might prefer an argument with a bit more breathing room. By way of contrast, consider Lynn Hunt’s recent book The Invention of Human Rights (2007). Hunt, a historian, offers an argument that the epistolary novel participated in a fundamental reorganization of sympathy that was necessary for individual rights to be conceived as human rights in the late eighteenth century. Hunt writes for a trade publisher (Norton), and her work might well reach more readers. But her treatment of the construction and operation of the epistolary novel appears thin in contrast to Slaughter’s extensive theoretical analysis of the Bildungsroman.

A question neither author approaches is whether the epistolary novel or the Bildungsroman perform their distinctive cultural and political work as literary genres in isolation from other forms of literature. Slaughter’s analysis is so persuasive because the Bildungsroman displays such a tight historical relationship with the emergence of the bourgeois male European citizen/subject of rights in the seventeenth and eighteenth centuries; the postcolonial reformulations of the Bildungsroman similarly coincide with the postcolonial claims and counterclaims placed on liberalism, citizenship, and rights. But what of other forms of the novel? Does the novel more broadly have a distinctive relationship to human rights law? What about poetry, theater, and the short story? What about other arts, such as film and visual arts?

That these questions remain unanswered by Slaughter (and by Hunt and other scholars) reflects the newness of the field of human rights and literature (and the arts more broadly). Yet as Slaughter’s bibliography makes clear, he is indeed working within not only an emerging field but also a compelling one. Narrative fiction does indeed do human rights work–but not necessarily the human rights work it at first glance seemed to do. Slaughter concludes his book with a series of reflections on the responsibilities of readers, and this ethical turn echoes and expands upon the very best of prior scholarship, such as Thomas Keenan’s Fables of Responsibility (1997). The ethical dimensions of thinking clearly about literature and rights underscore the urgency of Slaughter’s efforts. Literary representations do much more than mirror instances and patterns of human rights violations, and they do much more than inspire compassion for those who suffer rights abuses. Human rights have arrived in literary studies and, with Slaughter’s book, literary studies are now also dialogically engaged with human rights law.

Citation: Greg Mullins. Review of Slaughter, Joseph R., Human Rights, Inc.: The World Novel, Narrative Form, and International Law. H-Law, H-Net Reviews. July, 2008.URL: http://www.h-net.org/reviews/showrev.php?id=14707

Comentario bibliográfico

Conclusiones similares en

Lynn Hunt,

Inventing Human Rights. A History
W. W. Norton & Company, 2007; illustrated edition edition,

New York- London, 2007, 272 pages
ISBN-10: 0393060950
ISBN-13: 978-0393060959

Human rights is a concept that only came to the forefront during the eighteenth century. When the American Declaration of Independence declared «all men are created equal» and the French proclaimed the Declaration of the Rights of Man, they were bringing a new guarantee into the world. Professor Lynn Hunt questions why it happened then and how such a revelation came to pass. In this extraordinary work of cultural and intellectual history, she grounds the creation of human rights in the changes that authors brought to literature, the rejection of torture as a means of finding out truth and the spread of empathy. Hunt traces the amazing rise of rights, their momentous eclipse in the nineteenth century and their culmination as a principle with the United Nations’ proclamation in 1948. She finishes this work with a diagnosis of the state of human rights today.

Lynn Hunt. President of the American Historical Association and professor of History at UCLA, is the author of Politics, Culture, and Class in the French Revolution (ISBN 978-0520241565)and co-author of Telling the Truth About History (ISBN 978-0393- 31286-7).

Review

By Gordon S. Wood. 2007

International Herald Tribune. Global edition of The New York Times. April 6, 2007 (http://www.iht.com/articles/2007/04/06/arts/web-0407idbriefs7B.php)

Otras recensiones en:

Joanna Bourke. 2007. “Sentimental Education: The Invention of Human Rights.” HARPER’S MAGAZINE 89-93 (May 2007). (http://www.harpers.org/archive/2007/05/0081518) (subscription required).

Shashi Thandra. 2009

Human Rights, Inc.: The World Novel, Narrative Form, and International Law (review)Comparative Literature Studies – Volume 46, Number 1, 2009, pp. 200-203

Mark J. Harris, 2009. Jurisprudence and Social Policy, University of California, Berkeley (http://www.bsos.umd.edu/gvpt/lpbr/reviews/2007/09/inventing-human-rights-history.html)

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Lenguaje y Silencio

George Steiner

Lenguaje y Silencio
Ensayos sobre la literatura, el lenguaje y lo inhumano
Ed. Gedisa, Barcelona, 2003

ISBN: 8497840089.
ISBN-13: 9788497840088

Saura cesará al jefe de los Mossos por las cargas contra los ‘antibolonia’
Rafael Olmos se convertirá el próximo martes en la primera víctima política del ‘caso mossos’
AGENCIAS / ELPAIS.com – Barcelona – 25/03/2009

La polémica por las cargas policiales que efectuaron los Mossos d’Esquadra la pasada semana para aplacar las protestas de los estudiantes universitarios contrarios al Plan de Bolonia está a punto de cobrarse su primera víctima política. El conseller de Interior de la Generalitat, Joan Saura, cesará el próximo martes al director general de la Policía de la Generalitat, Rafael Olmos. Ese mismo día Saura comparecerá ante el Parlament para hacer público el informe que él mismo encargó para esclarecer las cargas.
En los enfrentamientos registrados el pasado jueves en el centro de Barcelona los agentes antidisturbios se aplicaron con contundencia para frenar las protestas. Un centenar de personas, entre manifestantes, policías y periodistas, resultaron contusionados.

Fuentes del Departamento de Interior del Ejecutivo catalán han indicado que el secretario de Seguridad, Joan Delort, pudo haber amenazado con dimitir si se cesaba a Olmos, a quien considera uno de sus cargos más fieles y con quien ha compartido carrera política desde hace años. En la reedición del tripartito, a finales de 2006, fue Delort quien presionó para que Olmos fuera nombrado director general.
«Insuficiente»
CiU y el PP han advertido a Joan Saura de que consideran «insuficiente» que la polémica por la actuación de los mossos se pueda resolver únicamente con la destitución de Olmos y han exigido que sea el propio Saura quien asuma las culpas.
En rueda de prensa, el portavoz parlamentario de CiU, Oriol Pujol, ha lamentado que el presidente catalán no destituya a Saura. Como mal menor, han pedido a Montilla que le quite las competencias de seguridad y que incluso se plantee «asumir personalmente la dirección política de los mossos».
Por su parte, la portavoz del PPC en el Parlament, Dolors Montserrat, ha insistido en que Montilla tiene una «oportunidad de oro» para «remodelar» el Gobierno y sustituir a Saura como conseller de Interior. «Se intentará pagar todo con la cabeza de Olmos, y esto no es suficiente. Saura y Montilla no pueden salvar su cuello gracias a Olmos», ha asegurado Oriol Pujol.
Ambos partidos también han lamentado que el conseller Saura comparezca el próximo martes día 31, y no mañana, en el Parlamento catalán para dar cuentas de la actuación de los Mossos.

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Une conception post-positiviste du droit. Canada

Avant dire droit. Le texte, la norme et le travail du droit
Olivier Jouanjan – Friedrich Müller
Presses de l’Université Laval (Collection Diké) Québec, 2008, 96 pp.
ISBN : 978-2-7637-8559-2

Thème : Droit/ Théorie du Droit/ Sociologie/ Histoire/ Philosophie du Droit/ Histoire du Droit

Présentation par l’éditeur:

Avant dire droit : les textes « appliqués » ne contiennent pas la « norme » qui détermine la solution du cas. La Théorie structurante du droit s’efforce de penser, à partir de l’activité pratique du juriste, ces questions préjudicielles qu’implique la concrétisation de la norme juridique. Concrétiser la norme, c’est la construire, la produire, non pas seulement l’« appliquer ». Si le texte n’est pas rien, il n’est pas tout. Entre le texte de norme et le texte de la décision concrète, il y a l’opération productive du travailleur du droit : travail sur des textes, travail de production de textes, dont l’enjeu est la possibilité, par ces simples « barrières de papier », de domestiquer (relativement) le pouvoir, la violence sociale. La Théorie structurante du droit s’entend ainsi, non pas comme le système des conditions de vérité des énoncés juridiques, mais comme une réflexion sur l’agir juridique et, de ce fait, comme la tentative de penser radicalement ce que peut ou doit être une conception post-positiviste du droit.

Ancien membre de l’Institut universitaire de France, Olivier Jouanjan est professeur à l’Université Robert Schuman de Strasbourg (Institut de recherches Carré de Malberg) et professeur associé à l’Université de Fribourg-en-Brisgau. Il préside la Société française de philosophie juridique. Il est lauréat de la Fondation Alexander von Humboldt (prix de la recherche en sciences humaines et sociales en 2006).

Professeur émérite de l’Université de Heidelberg, Friedrich Müller a publié de nombreuses monographies dans lesquelles il a progressivement élaboré, depuis Norinstruktur und Noria ativitüt (1966), une conception globale du droit, la Théorie structurante du droit (Dogmatique – Méthodologie – Théorie du droit – Théorie de la constitution – Linguistique juridique). Il anime depuis 1985 le Groupe de Heidelberg, qui rassemble juristes et linguistes.

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Direito, Estética e julgamento. Brasil

Maria Francisca Carneiro,
Direito, Estética e Arte de Julgar
Núria Fabris Editora, 2008, 95 pp.
ISBN: 9788560520121

Resenha.
Este livro tem como objetivo traçar alguns aspectos da relação entre o Direito e a Estética. Para tanto, considera duas vertentes da Estética, uma gnosiológica e outra artística. Relaciona-se o belo e o bom ao justo, considerando-se a possibilidade da existência de poéticas no Direito, inclusive a autopoiesis. Uma teoria estética da justiça é esboçada a partir do critério de proporcionalidade, que é comum à arte e ao Direito, assim como a faculdade de julgar Portanto, discute-se as semelhanças e as diferenças entre o julgamento estético e o julgamento jurídico. Conclui-se que o impulso lúdico, portanto, o jogo, é um elemento comum à Estética e ao Direito, donde se ressalta a importância do aprofundamento dos estudos sobre o jogo estético no Direito, inclusive por meio das teorias do equilíbrio entre determinação e indeterminação. Tanto no jogo como no Direito, há regras definidas e indefinidas a serem seguidas e em ambos há também aspectos psicológicos e comportamentais em comum.

Sumário
APRESENTAÇÃO 1. O QUE É A ESTÉTICA? 1.1 Duas vertentes da estética e o direito 1.2 O bom, o belo e o justo 1.3 Direito e poética 2. SOBRE UMA TEORIA ESTÉTICA DA JUSTIÇA 2.1 Ulpiano e a estética, para começar 2.2 As bases e as origens do conhecimento 2.3 Características das formações estéticas 2.4 Regularidades discursivas estéticas 2.5 Ulpiano e Themis, como conclusão parcial 3. SOBRE A FACULDADE DE JULGAR 3.1 Conceito de juízo 3.2 O julgamento estético e o julgamento jurídico 3.3 Juízo, verdade e narrativa 4. O DIREITO E O JOGO 5. A ESTÉTICA COMO MÉTODO NA INTERPRETAÇÃO SÓCIO-CULTURAL E PSICOPROFISSIOGRÁFICA DO DIREITO 6. A PRESENÇA DE ELEMENTOS ESTÉTICOS NA TEORIA JURÍDICA CIVILISTA: DIREITO COMO CIÊNCIA E ARTE 6. l Inventividade e equilíbrio estético na composição do justo 6.2 Simetria, equilíbrio, proporcionalidade e ritmo na formulação dos contextos civilistas 6.3 Substratos de ciência e arte no direito das obrigações 6.4 Poiésis e criação como uma conclusão aberta Referências 7. DROIT ET ESTHÉTIQUE: RÉLATIONS ESSENTIELLES OU COUP DE PINCEAU DE L´ART DANS LA SCIENCE JURIDIQUE 8. LAW AND AESTHETICS Abstract 9. WHAT IS AESTHETICS? 9. l Two lines of aesthetics and law 9.2 The good, the beautiful and the just. 9.3 Law and poetics 10. ON AN AESTHETIC THEORY OF JUSTICE 10.1 Ulpianus and aesthetics, to start with 10.2 The bases and origins of knowledge 10.3 Characteristics of aesthetic formations 10.4 Aesthetic discursive regularities 10.5 Ulpianus and Themis, as a partial conclusion 11. ON THE FACULTY OF JUDGING 11.1 The concept of judgment 11.2 Aesthetic judgment and juridical judgment 11.3 Judgment, truth and narrative 12. LAW AND GAME, BY WAY OF CONCLUSION REFERENCES

Maria Francisca Carneiro. É advogada. Bacharel em Filosofia, Pós-Doutorada em Filosofia, especialista em Ciências Biopsíquicas, Mestre em Educação e Doutora em Direito. É professora adjunta na Universidade Federal do Paraná, na disciplina de Metodologia do Trabalho Científico em Direito, tendo lecionado Sociologia, Metodologia e Filosofia em outras Faculdades de Direito.